El proceso soberanista entra en la vía unilateral sin posibilidad de dar marcha atrás
Cristian reino | Madrid
El tiempo se le ha echado encima al soberanismo y ha entrado en la semana definitiva. La independencia de Cataluña no ha sido cuestión de dos días como anunciaron sus defensores tras las elecciones de 2015. De aquí a un mes, se cumplirá el plazo de año y medio que estableció el Gobierno catalán para culminar el proyecto secesionista, y el proceso sigue en el aire, aunque esta semana el panorama cambiará al cien por cien.
Entre el miércoles y el viernes, Puigdemont anunciará la fecha y la pregunta del referéndum. El presidente de la Generalitat no firmará todavía ningún documento con efectos legales (el decreto de convocatoria se deja para septiembre), pero el proceso entrará en la vía unilateral, que imposibilita la marcha atrás y abocará al conflicto institucional. Con la fecha y la pregunta, el «referéndum o referéndum» dejará de ser una declaración para forzar una negociación con el Gobierno central y pasará a ser una amenaza real, que obligará al Ejecutivo central a moverse.
En principio, las fechas más probables para la consulta son el 24 de septiembre, el 1 y el 8 de octubre.