Sánchez pierde el miedo a ser desbancado de la oposición
Las casi seis horas que pasaron en la tribuna la portavoz de Podemos, Irene Montero, y su líder, Pablo Iglesias, no sirvieron ayer para mover al PSOE de su posición. Tampoco el novedoso tono dialogante que emplearon en sus apelaciones. A estas alturas, los socialistas no se fían de las buenas intenciones de quien, desde su nacimiento político, se marcó el objetivo de desbancarlos como primera fuerza de la izquierda. Así que José Luis Ábalos, el hombre designado por Pedro Sánchez para dar réplica a la moción de censura contra Mariano Rajoy, se lo dejó claro: si quieren colaborar tendrán que demostrarlo con «hechos».
El portavoz socialista no tuvo ocasión de intervenir ante el pleno porque lo larguísimo de los discursos iniciales y las réplicas de Mariano Rajoy consumieron toda la mañana y las primeras horas de la tarde, cuando se hizo el receso para comer. Pero en las caras de sus compañeros de escaño podía apreciarse una cierta satisfacción por el devenir de la jornada. Siempre dijeron que Iglesias no había presentado su moción para derribar a Rajoy sino para emerger como la alternativa de la izquierda, cuando ellos estaban sumidos en pleno proceso de primarias. Y, a su juicio, la jugada no pudo ser más evidente ni más baldía. El propio Sánchez se apresuró a cantar victoria a través de un tuit. «España y la izquierda necesitan hoy más que nunca al PSOE. #SomosLaIzquierda de gobierno frente al PP. La alternativa -escribió desde el despacho de Ferraz en el que siguió el debate- está en marcha».