La llegada de López y Vara sosiega la política territorial socialista
paula de las heras | madrid
Pedro Sánchez sigue mandando mensajes en clave interna para demostrar que no es tan fiero el lobo como lo pintan. Después de la polémica que generó durante las primarias su apuesta por reconocer como «naciones» a Cataluña, el País Vasco o Galicia ha decidido poner en manos del primer lendakari socialista, Patxi López, y del presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, la política territorial del partido. El primero formará parte de su ejecutiva como secretario de Política Federal. El segundo presidirá, en lugar de Susana Díaz, el órgano encargado de evaluar las políticas del partido que afectan a la cohesión y a las relaciones de las comunidades autónomas tanto entre sí como con el Estado.
Ni López ni Fernández Vara son precisamente sospechosos de claudicación con el independentismo o el nacionalismo. El vasco llegó a suscribir en 2009 un acuerdo con el PP para desbancar al PNV, al frente del Gobierno de Vitoria durante casi tres décadas, tras la ofensiva del plan Ibarretxe. El extremeño siempre levantó la voz frente a discursos ambiguos del PSC en asuntos como el derecho de autodeterminación. Su designación puede tranquilizar pues, y de hecho tranquiliza, a muchos de los que trataron de impedir el regreso de Sánchez y, además, por partida doble porque supone un ejercicio de integración.