Rajoy lanza al PP al centro tras el giro de los socialistas
El presidente del Gobierno emplaza a Sánchez a rebajar la crispación.

Mariano Rajoy, ayer, durante un desayuno informativo. J. GUILLÉN
Nuria Vega | Madrid
Más que preocupados, en el Gobierno y el PP se manifestaron ayer molestos. 24 horas después de que, recién proclamado secretario general del PSOE, Pedro Sánchez acusara al Ejecutivo de «corromper todo lo que toca», incluida la Carta Magna, Mariano Rajoy le instó a rebajar un nivel de crispación que no percibe en la calle. En un discurso velado, el presidente emplazó a su adversario a practicar «la moderación, la concordia y las buenas formas» en aras del entendimiento, al tiempo que en privado preparó a los suyos para una oposición que los populares auguran ya «extrema». El Gobierno afronta esta semana parlamentaria como un buen test para evaluar hacia dónde se encamina la legislatura. Concluida la fase congresual, los cuatro principales partidos han quedado reorganizados en torno a los mismos líderes de 2016 y en la Moncloa temen una estrategia de desgaste constante que, sin llegar a provocar el bloqueo del Parlamento, limite la capacidad de maniobra del PP en la Cámara baja. El discurso de Sánchez en la clausura del cónclave del PSOE no ha contribuido a tranquilizar a los dirigentes de la calle Génova. . «La tregua —sentenció el vicesecretario de Comunicación— se ha acabado». La advertencia de Pablo Casado sonó a anticipo de la batalla por librar entre los grandes partidos, pese a que el horizonte electoral sea incierto. Poco antes del desenlace de las primarias socialistas, varios cargos del PP diagnosticaron que un retorno de Sánchez al PSOE complicaría la gobernabilidad, aunque podría resultar beneficioso para los conservadores en las urnas. Los populares detectan en el nuevo líder socialista una tendencia a «escorarse a la izquierda», donde se disputa con Podemos una bolsa de votantes. «El PSOE —proclamó Casado— nos ha dejado todo el centro a nosotros».