Al terminar se jacta de que «podría haber sido peor»
Si hubiera sido un partido, Luis Bárcenas habría ganado por goleada a los diputados tras tener la posesión del balón durante casi todo el tiempo de juego. El extesorero se hizo desde el principio con las riendas de la comisión, marcó los ritmos y se enfrentó de forma chulesca a los parlamentarios.
«Podría haber sido peor» se jactó ante el presidente de la comisión, el nacionalista canario Pedro Quevedo, al terminar la sesión, en la que, por momentos, Bárcenas pareció no solo estar muy tranquilo, que lo estuvo, sino disfrutar cuando los diputados protagonizaban rifirrafes entre ellos.
Llegó al punto de reprochar al Parlamento su «torpeza de convocar esta comisión». No fue el único desprecio al Congreso. Cuando los diputados le reprocharon que no contestara a sus preguntas, le dejó claro que «prima mi derecho a la defensa por encima de la soberanía popular».
Bárcenas no se achantó nunca. Es más, se vino arriba en los momentos más tensos.