Diario de León

El testimonio de leoneses en la zona del atentado: «Estamos vivos de milagro»

Varios leoneses que residen en Cataluña relatan detalladamente cómo vivieron con tensión y miedo el horror que dejaban tras de sí.

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daniel García | león

El atentado acaecido en Barcelona ha dejado un reguero de hechos y testimonios que recrudecen aún más los efectos de los ataques perpetrados hace ya dos días por parte de los terroristas del Daesh. Tanto en Barcelona como en el resto de localidades afectadas, miles de personas —entre ellos muchos leoneses— observaban cómo dos vehículos, repletos de radicales islamistas, sembraban el caos en varias ciudades de la costa catalana.

«Ha sido un ataque directo al turismo de Barcelona», comentó Joaquín González Llamazares, presidente de la Centro Leonés en Barcelona, destacando el modus operandi del atentado «similar» al ocurrido en Niza hace algo más de un año, desde su punto de vista. También condenó tanto los sucesos de Barcelona como el de Cambrils.

Ante las atrocidades realizadas en otras grandes urbes europeas por estos individuos, ciertos gremios de la capital catalana tenían preparado un dispositivo para estas emergencias. Este es el caso de la asociación de taxistas en la que trabaja Álex Pérez. El propio Álex no había comenzado su jornada cuando comenzó el suceso. «Ya sabíamos qué teníamos que hacer, nos dirigimos todos a ayudar desinteresadamente de forma gratuita para transportar a gente desde Las Ramblas hasta las afueras de la ciudad», destacando la labor de alguno de sus compañeros, los cuales «llegaron hasta Girona para llevar a gente a sus casas», indicó.

En su periplo poniendo a salvo a cualquiera que se encontraba en su camino se topó con una pareja, que visiblemente afectada relataba su historia al taxista que les salvó la vida. «Ellos me contaron que la furgoneta les pasó a escasos centímetros, y que poco después la policía les mantuvo encerrados en un local cercano, junto con el restos de personas, por motivos de seguridad».

Pero esa no fue su única labor. Tras el atentado cientos de turismos se quedaron atrapados entre el caos generado. Tanto Álex como el resto de su compañeros trataron de ayudarles en lo máximo posible: «Nos acercamos a las tiendas de 24 horas para llevar agua, comida, y demás servicios de primera necesidad a todos los afectados indirectamente», dado que dentro del gran atasco formado se encontraban «desde personas mayores a niños pequeños», según indica el leonés.

Otro testimonio es el de la familia de José Miguel, un cantante leonés que tenía a sus más allegados presentes en el conocido paseo barcelonés. «Mi familia estaba en el centro comercial de plaza España a las 16.45 horas antes del terrible suceso».

Poco después cogerían el metro hasta Badalona, donde residen. Un hecho que les salvó la vida. «Al poco tiempo empezaron a llegarme vídeos sobre el atentado que me pasaban mis familiares, cuando todos ya estaban a salvo», haciendo hincapié en que en ese momento «no había salido nada por la televisión»

Pero ese no fue el único foco de la preocupación del cantante leonés, ya que en Cambrils, lugar donde hubo otro tiroteo, también tenía familia residiendo. «Mi abuela pasea a su perro por la misma zona del paseo marítimo en la que ayer ocurrió el tiroteo», aseguró.

Un suceso que se saldó con la muerte de un civil y los cinco ocupantes del vehículo que también atropelló a varios viandantes en el paseo marítimo.

Desde Salou, localidad que se encuentra a siete kilómetros de distancia de Cambrills, Gabriel Lorenzo González, un joven leonés que se encontraba de vacaciones con sus amigos, vivió el atentado desde dentro de una famosa discoteca de Salou. Con el miedo en el cuerpo, él y sus amigos consiguieron huir de la zona y «atrincherarse» dentro de un cámping a las afueras de Cambrills, donde se informaron debidamente de lo ocurrido. «Esperamos hasta el día siguiente para volver cada uno a su casa».

Otro testimonio es el de Marta Ruano, una leonesa afincada en Barcelona desde hace varios años, que no vivió el atentado de cerca, pero fue testigo de lo que generó en el resto de la ciudad. «El atentado me pilló en una playa a las afueras de la ciudad. Nos dimos cuenta al volver a Barcelona de lo que había pasado, dado que el acceso a la misma era muy complicado por carretera», indicó Marta, que según sus palabras vio «una gran cantidad de controles de policía para esta época del año».

Son sólo alguno de los testimonios que relatan el horror que aún se vive en Cataluña.

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