Una nueva sombra en una investigación plagada de incógnitas
El informe de una agencia de inteligencia norteamericana que alertó de un atentado «específicamente en La Rambla» de Barcelona 84 días antes de que se produjera se ha incorporado al rosario de agujeros que rodean a la investigación de los Mossos d’Esquadra. La policía catalana reconoce la existencia del aviso, pero niega que proceda de la CIA o del National Counterterrorism Center (NCTC). Sostiene además que no guarda relación con los atentados sobre los que alertó.
Una incógnita que se suma a la del imán Abdelbaki es Satty, supuesto cerebro de la célula yihadista. Después de que la Consejería de Interior sostuviera durante días que los Mossos ignoraban casi todo sobre él, resulta que desde el año pasado sabían que vivía en Ripoll. El consejero de Interior, Joaquim Forn, tiró abajo la versión del desconocimiento y reconoció el pasado martes que el mosso al que se dirigió en 2016 la policía belga para interesarse por el imán informó a su interlocutor que le tenían localizado en ese municipio del Pirineo gerundense. Pero Forn, al ver el revuelo de sus palabras, matizó el miércoles que sabían «dónde estaba domiciliado» Es Satty, pero que eso «no quería decir que viviera allí». Si los Mossos tenían localizado desde enero de 2016 al imán en Ripoll, es evidente que en un año y medio no mostraron ningún interés por sus actividades a pesar de sus antecedentes por tráfico de drogas, por lo que fue encarcelando cuatro años, y su aparición en 2006 entre los investigados en la ‘operación Chacal’. Un año antes, el juez había ordenado la intervención de su telefóno por la sospecha de sus relaciones con círculos yihadistas, aunque no se pudo probar nada.