Diario de León

El Gobierno retirará las urnas para que no se celebre el referéndum

Puigdemont manifiesta que «prohibir la consulta catalana sería un golpe de Estado».

El presidente del Gobierno Mariano Rajoy, junto a la secretaria general Cospedal. FERNANDO ALVARADO

El presidente del Gobierno Mariano Rajoy, junto a la secretaria general Cospedal. FERNANDO ALVARADO

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Nuria Vega | madrid

El Gobierno llegará hasta donde llegue Carles Puigdemont y será la medida del desafío independentista la que determine la magnitud de la respuesta del Ejecutivo. Soraya Sáenz de Santamaría avanzó ayer que eso incluye también la retirada de las urnas si la Generalitat despliega el 1 de octubre los medios para celebrar una votación sin encaje legal. No es el mejor de los escenarios, pero tres años después de la consulta del 9-N, el Gabinete de Mariano Rajoy no está dispuesto a reeditar actuaciones del pasado.

«¿El 1 de octubre puede ser otro 9 de noviembre?», le preguntaron ayer a la vicepresidenta. La respuesta no dio lugar a interpretaciones: «No». «Si esas urnas se tuvieran -ahondó la número dos del Gobierno en una entrevista en la SER-, pues ya se encargarían las autoridades correspondientes de impedir que se pusieran».

Horas después, convocados a una reunión de la Junta Directiva Nacional del PP, los dirigentes del partido celebraron esa claridad. En el recuerdo de los populares pesa la imagen de 2014. Pese a que el Gobierno rechazó que la consulta se fuera a celebrar, el 9-N llegó y hubo urnas en las calles. El afán de proceder con «proporcionalidad y mesura», como entonces se justificó el Ejecutivo, no convenció a algunos miembros del PP catalán, que confesaron tener una sensación de abandono. «Dije que el referéndum no se celebraría y no se ha celebrado», alegó Rajoy, para quien no podía considerarse como tal «un simulacro electoral sin censo ni interventores». En la Moncloa, sin embargo, son conscientes de que esta vez ese argumento no valdría. Por eso, el Gobierno no sólo trata de frenar el acopio de material para el 1 de octubre, sino que ha estudiado, como no se cansa de repetir Sáenz de Santamaría, todas las posibilidades para «restablecer» la legalidad ante «unos señores» que anuncian su vulneración. Ahora bien, la estrategia se guarda «a buen recaudo» en los despachos gubernamentales. Rajoy y su vicepresidenta han resuelto no revelar sus intenciones a nadie ni formular hipótesis de futuro. «Yo lo que no voy a contarle al señor Puigdemont es lo que voy a hacer para retirarle las urnas; los gobiernos no anuncian, actúan», defendió la vicepresidenta. Tampoco ningún dirigente se lo reclamó ayer a Rajoy en el encuentro en la sede nacional del PP.

Por su parte, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, afirmó ayer que un referéndum «nunca puede ser calificado de estafa», porque «la estafa sería impedir su celebración», y alertó de que con las «urnas nunca se hace un golpe de Estado» puesto que un «golpe de Estado sería prohibirlas».

Puigdemont exhibió el apoyo al referéndum del premio nobel de la paz Ahmed Galai, vicepresidente de la Liga Tunecina de los Derechos Humanos, una de las cuatro organizaciones que forman el Cuarteto Nacional de Diálogo en Túnez. Durante su intervención en el acto, celebrado en el Palau de la Generalitat, Puigdemont defendió que el referéndum que prevé convocar el Govern para el 1 de octubre no puede ser calificado «nunca de estafa» ni de «golpe de Estado».

«Con las urnas nunca se puede hacer un golpe de Estado. Un golpe de Estado sería prohibirlas», dijo el presidente catalán en clara respuesta al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Puigdemont puntualizó que un referéndum como el que desea celebrar el 1 de octubre a pesar del veto del Estado es «sinónimo de democracia en todo el mundo» y, en este sentido, avisó al Ejecutivo del PP que «cualquier intento de impedir el referéndum por la vía judicial o política está destinado al fracaso, porque la democracia es imparable».

El presidente de la Generalitat reiteró así que el referéndum se hará el 1 de octubre, con «plena normalidad» y con «todas las garantías homologables» a nivel internacional: «Creemos en la democracia, y los problemas en democracia se resuelven votando para conocer el deseo mayoritario de los catalanes», porque votar es la «mejor de las herramientas», esgrimió Carles Puigdemont, durante el acto que tuvo lugar en la jornada de ayer el Palau.

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