La Generalitat ignora también el veto de Correos
Durante las semanas y meses previos al inicio de la campaña, cualquier pregunta a los miembros del Gobierno catalán, referida a los detalles del referéndum, siempre recibía la misma respuesta: «El 1-O se votará como siempre. Lo normal». El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, empezó el miércoles por la noche a corregir el argumentario oficial y reconoció que la consulta será cuanto menos «no convencional», por no decir que se votará en precario viendo que los preparativos no van tan fluidos como quisiera.
En cualquier caso, la Generalitat, de manera opaca y sin dar demasiadas pistas, continúa afinando la logística a pesar de las querellas de la Fiscalía, que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ya investiga, y que todos los miembros del Ejecutivo tienen ya orden expresa del Constitucional de paralizar todos los preparativos. El que no se ha detenido es el sorteo de los integrantes de la mesa.
El Gobierno catalán comunicó ayer que ya ha completado este proceso y que entre hoy y la semana que viene notificará a los ‘agraciados’ el resultado del sorteo. En principio, la asistencia a la mesa es obligatoria, según recoge el decreto aprobado (y suspendido por el Constitucional), pero, en cambio, no incluye medidas sancionadoras, por lo que quien no quiera ocupar su puesto en la mesa no corre ningún riesgo de ser multado.