Diario de León

El partido de Colau emplaza a «votar» el 1-O

Los comunes no abandonan la ambigüedad y no aclaran su posición sobre la secesión.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. ALEJANDRO GARCÍA

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. ALEJANDRO GARCÍA

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cristian reino | barcelona

Catalunya en Comú, la formación de la izquierda soberanista que lidera Ada Colau, llamó ayer a su militancia a participar en la votación del 1 de octubre para responder a la oleada «represiva» puesta en marcha a su juicio por el Gobierno del PP. Pero sin dar el rango de referéndum a la jornada, que para los ‘comunes’ es una mera «movilización».

Después de meses de dudas, de decir que puede que sí, luego que no lo sé, Catalunya en Comú salió de la indefinición y emplazó a su electorado a «votar» en la consulta del 1 de octubre. La formación de la izquierda alternativa, que integra a Iniciativa, Barcelona en Comú y sectores de Podemos, decidió someter a sus bases a una consulta interna para fijar la posición del partido y planteó la siguiente pregunta: «¿Tiene que participar Catalunya en Comú en la movilización del 1-O?». 2.053 personas respondieron que ‘sí’, el 59,4% de los votos, 1.404 dijeron que ‘no’, el 40,6%. Participó el 44% del censo.

Los ‘comunes’ prefieren hablar de «movilización» del 1-O, pues no le dan la categoría de referéndum vinculante que le otorga la Generalitat. «No es el referéndum que nos gustaría», afirmó ayer la portavoz de la formación Elisenda Alamany. «No es la solución ideal, pues no se dan todas las garantías», dijo. En principio, Catalunya en Comú no se moja y su portavoz advirtió: «No nos significaremos por el sí o por el no, no haremos ese tipo de campaña». Tampoco harán campaña, como la que están realizando los secesionistas, aunque algunos de sus dirigentes comparten actos con miembros de la izquierda soberanista. Buena parte de los dirigentes del partido, como Colau, Xavier Domènech, Jaume Asens, Gerardo Pisarello o la propia Alamany, han confirmado que irán a votar y con toda probabilidad lo harán a favor de la independencia porque han defendido en distintas ocasiones posiciones separatistas.

La decisión de Catalunya en Comú se anunció 24 horas después de que Carles Puigdemont y Ada Colau hicieran público un acuerdo entre la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona para que la ciudadanía pueda votar el 1-O en la capital catalana a pesar de las prohibiciones. Ninguna de las partes ha querido dar detalles, pero Colau dijo ayer que el pacto preserva «a la institución y a los trabajadores», por lo que podría deducirse que los colegios electorales en Barcelona serán de titularidad autonómica y no participarán los funcionarios municipales.

En la alcaldesa ha pesado un informe jurídico del consistorio que le advierte de que ceder locales municipales para la votación es ilegal y puede tener consecuencias penales. En cualquier caso, el acuerdo es más amplio y va más allá de la logística electoral.

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