Diario de León

[ El desafío catalán ?La votación ]

Un simulacro de votación con muchas irregularidades y ausencia de garantías

El Govern, ante las dificultades, cambió a última hora las normas del proceso electoral.

Policía nacional y Guardia Civil desplegaron a sus agentes en varios colegios electorales. A. ESTÉVEZ

Policía nacional y Guardia Civil desplegaron a sus agentes en varios colegios electorales. A. ESTÉVEZ

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lorena gil | barcelona

Cuarenta y cinco minutos antes de que los colegios electorales abrieran sus puertas el Gobierno catalán buscó un golpe de efecto. Puso sobre la mesa el censo universal, concepto que a muchos les sonó a chino -como la urnas-, pero cuyo objetivo era permitir que los 5,3 millones de ciudadanos llamados a votar pudieran hacerlo desde cualquier punto habilitado para ello. Logró un golpe de efecto la Generalitat. Pero quizás no el que quería.

La sombra de la falta de garantías de un referéndum declarado ilegal por el Tribunal Constitucional planeó siempre sobre el 1-O. Y se extendió cuando el propio Govern hizo saltar por los aires varios de los artículos de la ley aprobada por el Parlament el pasado 6 de septiembre. Pasadas las ocho de la mañana, el consejero de Presidencia, Jordi Turull, y el de Exteriores, Raül Romeva, anunciaron por sorpresa en rueda de prensa la puesta en marcha del citado censo universal, al que seguían otras medidas. Sería válido el voto sin sobre, que ya escaseaban tras la incautación del material, pese a que la normativa precisa que las papeletas «se introducirán en un sobre blanco» con unas medidas concretas para darle «carácter oficial». El sobre en los procesos electorales garantiza la confidencialidad y que no haya dos votos por elector. En otra vuelta de tuerca, revelaron que los ciudadanos podrían acudir con la papeleta impresa en casa. En definitiva, que con un DNI o el pasaporte, cada catalán podía ir a votar al colegio que quisiera, donde se le comprobaría vía telemática si figuraba en el censo y si, muy importante, ya había votado. El objetivo era que el previsible cierre de colegios electorales no entorpeciera la jornada.

El problema surgió cuando, apenas un cuarto de hora después, el Ministerio del Interior comunicó que el censo, que estaba alojado en servidores online, había sido intervenido por las Fuerzas de Seguridad del Estado, lo que obligó a los miembros de la mesa a apuntar a mano los nombres de los votantes. Con esta medida, el Gobierno central daba por «desbaratado» el referéndum. «Desde las 8.30 horas ningún colegio tiene acceso a Internet, lo que significa que no hay acceso al censo, a contabilizar votos, a evitar duplicidad en el voto y a un mínimo rigor», proclamaron.

La implantación a última hora del censo universal y la caída del sistema de comprobación telemática del voto dieron lugar a situaciones insólitas en cualquier proceso electoral que presuma de garantías democráticas. Vídeos y fotografías que corrieron como la pólvora por diferentes canales de televisión y, sobre todo, por las redes sociales.

Twitter entró en ebullición desde primera hora de la mañana y se convirtió en la herramienta que independentistas y no independentistas utilizaron para colgar todo tipo de material audiovisual.

En la primeras ‘imágenes denuncia’ de las posibles irregularidades del proceso pudo verse cómo se colocaban urnas con papeletas ya en su interior. Sociedad Civil Catalana distribuyó varias fotografías en las que mostraba a un hombre votando en dos colegios electorales diferentes de Barcelona.

El cierre de colegios electorales dio lugar también a multitud de vídeos. Surrealista fue ver a personas depositando sus votos a trompicones en urnas colocadas en plena calle. La diputada de la CUP Mireia Boya llegó a montar un ‘colegio electoral’ en una casa rural de la que es propietaria. Ubicado en el municipio de Les (Lleida), del que también es concejala, hasta él acudieron a votar vecinos de otros puntos cercanos.

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