Aguas de Barcelona, la Fundación La Caixa y Criteria también se marchan
La Caixa culmina su éxodo al trasladar estas dos entidades a Palma de Mallorca.

La sede de Aguas de Barcelona. ANDREU DALMAU
D. Valera | Madrid
Ni en sábado se ha parado la fuga de empresas catalanas a otras comunidades autónomas. Así, ayer La Caixa culminó su salida de Cataluña con el traslado de su Fundación y de todo el holding industrial a Palma de Mallorca y, de igual manera, Aguas de Barcelona (Agbar) anunció su decisión de llevar su sede social a Madrid.
En un comunicado, la entidad presidida por Isidre Fainé informó de que el nuevo domicilio social tanto de la Fundación como de Criteria Caixa estará situado en la Plaça Weyler, 3, de Palma, con el fin de «mantener los intereses y la operativa normal de la entidad y en tanto se mantenga la actual situación en Cataluña». Eso sí, el organismo resaltó que esta decisión «tiene un carácter temporal» y no implica el traslado de personas ni de centros o servicios corporativos, que seguirán operando como hasta ahora con normalidad.
También es «temporal» el traslado de Agbar —empresa participada al 100% por Suez Environnement España, perteneciente al grupo francés Suez— a Madrid. Y el motivo, una vez más, es «la situación política de Cataluña». La decisión tomada ayer por el consejo de administración se hace para «preservar la seguridad jurídica de los inversionistas» y «no supone, en ningún caso, afectación alguna al servicio que las diferentes operadoras prestan en todo el territorio catalán», tal y como explica la compañía en un comunicado.
Semana convulsa
Sin duda alguna, Cataluña ha vivido una de las semanas más convulsas de su historia reciente tras el referéndum ilegal del 1-O y la posibilidad de que el Gobierno de la Generalitat declare de forma unilateral en los próximos días la independencia. Así, además de que grandes emblemas empresariales de la región como el Banco Sabadell, Caixa Bank o Gas Natural han decidido trasladar su sede a otras comunidades, los mercados han castigado especialmente a los valores afincados en Cataluña como Colonial, Cellnex o Grifols. Las agencias de calificación han avisado de una degradación todavía mayor de la calidad de la deuda de esa comunidad (ya en situación de bono basura) y han advertido de los problemas de financiación en caso de secesión. Sin embargo, esto no es algo nuevo y la factura de la deriva independentista lleva años dejándose notar en las arcas catalanas al analizar algunas variables económicas como la financiación o el saldo de llegadas y salidas de compañías.
El vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, rechazó esta semana que se estuviera produciendo una fuga de empresas de Cataluña. Posteriormente, afirmó que la marcha de buques insignias como Sabadell o Caixa Bank —a los que podrían unirse compañías tan señeras para esa comunidad como Freixenet o Codorníu— era «temporal». Pero lo cierto es que los precedentes cuestionan esas aseveraciones. Y es que el éxodo empresarial hace años que se puso en marcha, aunque sus protagonistas no tuvieran el renombre de multinacionales del Ibex. En concreto, desde 2013 y hasta el primer semestre de 2017 Cataluña ha perdido 1.208 empresas por traslado de domicilio social. Ese es el saldo negativo entre las compañías que han llegado a la comunidad y las que lo han abandonado, según datos de la compañía Informa D&B. En el mismo periodo Madrid ha ganado 1.136 sociedades gracias a que las altas han superado enormemente a las bajas.
El problema para Cataluña es que ese balance negativo ha ido creciendo de forma progresiva. Así, si en 2013 la diferencia entre las compañías que se instalaron en la región y las que se marcharon implicaba una pérdida de 217 sociedades, el año pasado la cifra aumentó hasta las 279. De momento, en los seis primeros meses del año el saldo negativo asciende a 136. Unos datos que todavía no tienen en cuenta el aumento de la tensión actual, lo que podría disparar los guarismos. Como contraste, Madrid lleva un saldo positivo de 134 compañías hasta junio.