Cientos de miles de personas claman en Barcelona contra el desafío independentista
La organización cifra la asistencia a la protesta en un millón de personas, mientras que la Guardia Urbana habló de 350.000.

Vista de la manifestación convocada por Societat Civil Catalana ayer en Barcelona en defensa de la unidad de España MARTA PÉREZ
Cristian Reino | Barcelona
En las largas horas de vigilia ante el pleno de mañana, en el que la Cámara catalana podría declarar la independencia de Cataluña, Carles Puigdemont sumó ayer un nuevo problema a la larga lista que acumula en la mochila.
Por primera vez en cinco años desde que comenzó el proceso soberanista en 2012, cientos de miles de personas se manifestaron ayer por el centro de Barcelona para rechazar la independencia de Cataluña y defender la unidad de España. La organización, la entidad Sociedad Civil Catalana, cifró la asistencia a la protesta en un millón de personas, mientras que la Guardia Urbana habló de 350.000. Más allá de la habitual guerra de cifras, la afluencia fue masiva y, bajo el lema ‘Recuperem el seny’ (recuperemos la sensatez), desbordó todas las expectativas, lo que supone un hecho inédito en las movilizaciones del constitucionalismo en Cataluña, que hasta la fecha pinchaba siempre en Barcelona, en comparación con las grandes manifestaciones del independentismo, que lleva cinco años de Diadas multitudinarias.
Pero a dos días de la probable proclamación de la república catalana, y una semana después de que el Gobierno catalán desafiara la legalidad del Estatuto y de la Carta Magna española, la llamada mayoría silenciosa no secesionista dijo basta a años de miedo al qué dirán e irrumpió como nuevo actor político, dispuesto a hacerse oír y a que se le tenga en cuenta en la toma de decisiones. «Ningún actor político debe obviar que los catalanes no nacionalistas formamos parte del paisaje y que somos también sociedad catalana. Se acabó la marginación: tenemos derecho a ser escuchados», reclamaron en el manifiesto leído al final de la manifestación. «Le decimos al presidente de la Generalitat que cuando hable en nombre del pueblo de Cataluña, no se olvide de nosotros», señalaron.
La realidad
Son malas noticias para el movimiento independentista, quien a través de la ANC y Ómnium había conseguido que la calle fuera suya, lo que trasladaba una imagen distorsionada de la realidad, en tanto en cuanto el independentismo en las últimas elecciones catalanas no superó el 50% de los votos registrados. La idea de una única voz, que se desmentía elección tras elección, quedó ayer enterrada también en la calle, donde hasta la fecha los constitucionalistas apenas se dejaban ver. Unos por desidia, otros por dejadez, otros porque no acababan de ver el peligro real del proceso y unos otros, gente de izquierdas, sobre todo, porque no les gustaba aparecer en la foto junto a los del PP y quienes portan banderas españolas.
Sin embargo, los dirigentes del proceso secesionista, que ha logrado movilizar más que nunca al soberanismo, deben tener cuenta desde ayer que también una parte importante de la sociedad catalana le está diciendo que no seguirá callada y que ha perdido todos los complejos, aunque también es cierto que a la manifestación de ayer acudieron miles de personas procedentes de fuera de Cataluña.