Diario de León

La CUP amenaza con romper con Puigdemont y con Junts pel Sí en irse del Parlament

Los anticapitalistas amenazan con dejar el Parlamento porque se sienten "engañados" por el presidente catalán

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, tras firmar el documento sobre la Independencia después de comparecer ante el pleno del Parlament para trasladar los resultados de la jornada del 1-O.

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, tras firmar el documento sobre la Independencia después de comparecer ante el pleno del Parlament para trasladar los resultados de la jornada del 1-O.

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CRISTIAN REINO | BARCELONA
León

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La alianza secesionista que ha guiado el futuro del proceso catalán durante los dos últimos años saltó hoy casi por los aires. La CUP, formación anticapitalista que ha sustentado al Gobierno catalán con sus diez diputados, se sintió "engañada" con el discurso de Carles Puigdemont, y amenazó con dejar el Parlament, una decisión que puede suponer la puntilla para la legislatura. Los anticapitalistas anunciaron que en la próxima ejecutiva del partido debatirán si abandonan la actividad parlamentaria en la Cámara catalana porque no quieren acudir a un hemiciclo que consideran que sigue siendo aútonómico y no independiente, como era su intención al inicio del pleno.

"Hoy tocaba proclamar la república catalana", afirmó la diputada anticapitalista, Anna Gabriel, muy molesta con el presidente de la Generalitat durante su turno de réplica al discurso del jefe del Ejecutivo. Los antisistema sostienen que Puigdemont perdió hoy una oportunidad histórica y hablaron en términos de derrota, dando voz a la parte del secesionismo más radical e irreductible que ayer se sintió decepcionada porque Puigdemont no hiciera una declaración formal de independencia, como esperaba la gente congregada a las afueras de la Cámara catalana. "Hoy no hay ninguna derrota que valga" porque "no podemos suspender los efectos de la voluntad de más de dos millones de personas", señaló Gabriel.

La CUP tenía preparado un discurso coral, en el que iban a intervenir sus diez diputados, pero el cambio en el guión del presidente de la Generalitat en el último momento obligó a los antisistema a variar el tono y el contenido. A los anticapitalistas les tocó improvisar y tratar de poner buena cara, pero Gabriel no disimuló su malestar. La diputada cupera recriminó al presidente de la Generalitat que hasta una hora antes del inicio del pleno los dirigentes de la izquierda radical independentista no habían conocido el alcance de la declaración del mandatario nacionalista.

Supieron que Puigdemont no quemaría todas las naves durante el parón forzado por el presidente de la Generalitat antes del inicio del pleno. Y, a tenor de las caras de los miembros de la ejecutiva en los pasillos de la Cámara catalana, lo que habían conocido no era lo que se les había prometido durante estos últimos días, en que los dirigentes anticapitalistas aseguraban que estaban negociando un texto de declaración solemne con sus socios de Junts pel Sí. "No podemos callar ante estos efectos suspensivos de la declaración", aseguró Gabriel. El enfado era mayúsculo entre quienes han mantenido el pulso durante los dos años y quienes han sido capaces de fijar el rumbo del proceso, hasta el punto de que en el arranque de la legislatura impusieron como condición que Artur Mas abandonara el Palau de la Generalitat, como así fue. Le enviaron a la "papelera de la historia", dijeron.

Recelos continuos

Pero aunque ha conseguido imponer su criterio en buena parte de las decisiones clave de la legislarura, como por ejemplo la celebración de un referéndum unilateral o la aprobación de la ley de transitoriedad jurídica, la formación antisistema llegaba al pleno más decisivo en años de la Cámara catalana con la mosca detrás de la oreja, pues veía que sectores del PDeCAT y también de ERC se mostraban los últimos días con muchas dudas. Las declaraciones de Marta Pascal, Santi Vila y Artur Mas, pidiendo calma, les había puesto en alerta. Eso sí, confiaban en Puigdemont porque el 1-O decidió ir hasta el final y no se arrugó. La CUP, en cualquier caso, ha ido perdiendo influencia en el alto mando del proceso y de hecho ninguno de sus miembros suele ser invitado al sanedrín que ha formado Puigdemont, integrado por dirigentes del PDeCAT y Esquerra, así como los presidentes de la ANC y Omnium.

Los anticapitalistas no decidieron romper del todo con Junts pel Sí y Anna Gabriel evitó reclamar elecciones anticipadas a Puigdemont. De alguna manera, los antisistema dan un plazo, como el que el presidente de la Generalitat ha ofrecido a Madrid, para ver cómo transcurren los acontecimientos. El portavoz de la ejecutiva cupera, Quim Arrufat, habló de un mes, como mucho. Desde la premisa, según Anna Gabriel, que no van a renunciar a la "lucha" por construir una república catalana e independiente. Los pasos que dé a partir de ahora el presidente de la Generalitat en la línea de poner en marcha la ley de transitoriedad o activar el proceso constituyente serán clave.

Lo que no comparte la CUP de la nueva hoja de ruta planteada por Carles Puigdemont es el intento de negociar a través de mediadores. Los anticapitalistas consideran que solo se puede negociar con el Gobierno central si previamente se ha declarado la independencia, para que el diálogo sea entre iguales, de Estado a Estado. "El único medio de negociación posible con el Estado español es la República catalana", afrmó Anna Gabriel. "¿Negociación y mediación con quién?", le preguntó la diputada al presidente de la Generalitat.

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