Vigo agradece la lluvia tras haber rozado la tragedia en sus calles
«Sólo la lluvia ha salvado a Vigo. Esperemos que continúe». La frase se ha hecho un mantra en la Avenida de la Florida, la arteria por la que el fuego estuvo a punto de colarse en la ciudad más populosa de Galicia la noche del domingo y la madrugada del lunes. A ambos lados de esta avenida ya no se ven llamas, pero sí se observan en los montes aledaños espesas columnas de humo blanco que salen entre los bosques de eucalipto, prácticamente lamiendo las aceras de la zona más occidental de la capital.
Desde el mismo estadio de Balaídos, ya en el casco urbano de Vigo, todavía a última hora de la tarde de ayer se veían los rescoldos del incendio del barrio de Coruxo, el que más cerca estuvo de ‘doblegar’ a los vecinos que la noche del domingo lucharon para cerrarle el paso a la ciudad. Pero basta subir a una loma para ver que no fue ese el único punto en el que rozó la tragedia. Fuegos en Fragoselo, Alcabre, Zamáns, Frerixo, A Modroa.. Focos inconexos, pero simultáneos. «Nos han querido achicharrar vivos», afirma Lola Bascet, una cliente que sale del Mercadona, que no tiene dudas, como nadie en Vigo, que los fuegos han «sido intencionados».
En Coruxo todo huele a hollín. A madera calcinada. Las nubes este lunes lo cubren todo y se confunden con el humo que brota por doquier. «Pero es humo blanco, es bueno», se felicitan los vecinos del barrio. No han dormido en toda la noche, pero siguen mirando las hogueras humeantes, conteniendo el aliento para que la situación climatológica siga siendo favorable para contener el fuego. Carmen, como todos en Vigo y como todos en Coruxo, no tiene la más mínima duda de que ‘su’ fuego, uno de los cinco o seis que acosaron hasta la madrugada la periferia de la ciudad fue provocado.