Diario de León

El líder catalán tiene que calibrar si las elecciones podrían ser una solución al ‘procés’

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La convocatoria de comicios podría resultar una rendición para el independentismo, pero no una convocatoria que estuviera precedida de una declaración unilateral de secesión, como la que Junts pel Sí y la CUP están preparando en la Cámara catalana para la semana entrante. Podría ser un epílogo épico para la legislatura del presidente de la Generalitat, que ha llevado al límite el desafío contra el Estado, si bien sigue sin encontrar una salida al laberinto. La decisión es de calado, como el momento histórico. Puigdemont tiene que calibrar si las elecciones podrían ser una solución para el proceso. A corto plazo, hay quien en el independentismo podría acusarle de parar máquinas en el momento de la verdad, pero en relación a los comicios hay otra lectura y es que el secesionismo podría aprovechar para dar un paso hacia atrás, para en unos meses dar dos hacia adelante. Y es que, el hándicap que ha marcado al Gobierno catalán durante la legislatura ha sido que no fue capaz de superar el 50% de los votos en el 27-S de 2015. Un escenario distinto se plantearía si el independentismo avanza en apoyo social en las elecciones. Y podría hacerlo, si los comicios se celebran en un contexto como el actual, de suspensión de la autonomía y de dirigentes soberanistas encarcelados, «presos políticos», según la terminología secesionista. Aunque también es cierto que sectores del soberanismo han cogido miedo por el cariz revolucionario que está cogiendo el proceso por culpa de la CUP.

En relación a la DUI y el hecho de que ayer no la citara podría leerse en clave de mensaje hacia el Gobierno. Puigdemont, como en el pleno del 10 de octubre en que pisó el freno cuando la DUI estaba cantada, debe tener en cuenta factores con los que no contaba al inicio de su mandato. Por un lado, la sociedad catalana se ha fracturado durante estos meses y la economía catalana se ha resentido con una fuga de empresas masiva. Puigdemont tiene dos millones de personas detrás, pero esos apoyos aún se antojan insuficientes.

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