Sondean en Bruselas la opción de pedir asilo
De buena mañana, Carles Puigdemont y cinco de sus exconsejeros pusieron rumbo por carretera a Marsella. Desde la ciudad francesa volaron a Bruselas. El domingo, el secretario de Estado belga de Migración había ofrecido asilo en su país al expresidente de la Generalitat. Para muchos, blanco y en botella, se había fugado para asilarse en ese país. Una conclusión increíble que con el paso de las horas se hizo creíble, sobre todo cuando se supo que había contratado los servicios del abogado Paul Beckaert, defensor de miembros de ETA detenidos en ese país y que logró evitar la extradición de algunos de ellos; por ejemplo, Natividad Jauregui el año pasado. La actuación la tenía pensada desde hace meses, según los datos que manejan las fuerzas de seguridad del Estado, que por una infidencia de su círculo cercano conocían desde hace unas semanas sus planes. Cada vez que se le preguntaba, decía que no tenía miedo a ser detenido. El expresidente, sin embargo, ya pensaba en irse al Reino Unido y Holanda, incluso entró en contacto con personas en Israel. Las fuerzas de seguridad dicen que también sabían que había decidido marcharse ayer, pero no pudieron hacer nada porque «no tenía restringidos sus movimientos» por orden judicial o denuncia policial. Una vez en Bruselas, nadie pudo dar con su paradero. Lo que pasa por su cabeza se conocerá hoy, en la comparecencia que ha anunciado.