Diario de León

La apuesta de Junqueras para presidir la Generalitat es Rovira

El líder de Esquerra llama a los comunes a «tejer complicidades» después de las elecciones.

La secretaria general de ERC y número dos de la lista para el 21-D de su partido, Marta Rovira. T. MONASSE

La secretaria general de ERC y número dos de la lista para el 21-D de su partido, Marta Rovira. T. MONASSE

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cristian reino | barcelona

El presidente de Esquerra, Oriol Junqueras, encarcelado junto a otros siete exconsejeros del último Gobierno catalán por orden de la Audiencia Nacional, se apartó ayer de la carrera electoral. En una carta enviada a la militancia republicana, señaló a Marta Rovira como la candidata de su partido a presidenta de la Generalitat en caso de victoria del independentismo en las elecciones del 21 de diciembre. Rovira es la secretaria general de Esquerra y, en principio, concurrirá como segunda de la lista de ERC detrás de Junqueras. En la pasada legislatura fue la portavoz de Junts pel Sí.

La situación procesal de su líder ha obligado a los republicanos a mover ficha porque en caso de que el ex vicepresidente de la Generalitat siga encarcelado el día de la investidura no podría ser designado presidente de la Generalitat. Ante semejante escenario, Junqueras señaló a su sucesora y alimentó todas las hipótesis. Desde que abría la puerta a una retirada de la política tras el 21-D, o que daba por hecho que no sería puesto en libertad durante la campaña. Una decisión que en pocos días estará en manos del Supremo si asume la totalidad de la causa abierta por el desafío soberanista.

Él no despejó las incógnitas y escribió refiriéndose a Rovira: «Va siendo hora de que en este país una mujer esté al frente, una mujer que nunca se rinde, con una determinación y un convencimiento inigualables, sensata y audaz al mismo tiempo, terca y obstinada pero también dialogante y pactista».

La número dos de Esquerra se dio a conocer en el resto de España cuando en 2014 acudió al Congreso, junto con Jordi Turull y Joan Herrera, a defender la celebración de un referéndum. La secretaria general de los republicanos, que lleva las negociaciones con los otros grupos secesionistas para pactar un frente común, lloró ante las cámaras el día que Junqueras y los otros siete consejeros fueron encarcelados. «No nos rendiremos, llegaremos hasta el final», afirmó entre lágrimas. La dirigente republicana fue de las que más presionó a Puigdemont y Junqueras para que no frenaran la declaración unilateral de independencia, hasta el punto de que amenazó con su dimisión y la de algunos consejeros de Esquerra si el presidente de la Generalitat convocaba elecciones.

Esquerra actúa ya como virtual ganador de los comicios -así lo constatan todos los sondeos, que le conceden hasta el doble de escaños que al Pdecat- y empieza a preparar los escenarios postelectorales. En la carta a la militancia, Junqueras llamó al partido que lidera Ada Colau, Catalunya en Comú, a «tejer complicidades», aunque al mismo tiempo cargó contra esa misma formación porque, a su juicio, sitúa al mismo nivel la declaración de independencia y la aplicación del 155. Pero pesan más los guiños a esa izquierda no tradicional, con la que Esquerra quisiera hacer un tripartito junto a la CUP.

Los republicanos tampoco dejan de tener en cuenta a sus actuales socios del Pdecat en caso de que la fórmula elegida tras los comicios sea un nuevo tripartito secesionista como el que ha regido estos dos últimos años. El ex vicepresidente de la Generalitat fue quien con más ahínco se opuso a un nuevo Junts pel Sí, pero deslizó ayer una suerte de pacto de no agresión durante la campaña con los exconvergentes. «Hay que decir alto y claro que, en estas elecciones, nuestro candidato -subrayó- también es el presidente legítimo, Carles Puigdemont».

En línea con la autocrítica que los dirigentes soberanistas hacen estos días, Junqueras admitió que «se han cometido errores» y que el secesionismo actuó con «ingenuidad». «La independencia exprés no existe», apuntó también Marta Pascal, coordinadora del Pdecat. «En algunas cosas -lamentó- pensábamos que estábamos a punto y no lo estábamos, algo no hemos hecho bien para que hoy no podamos decir que somos independientes».

Entre tanta autocrítica y la imposibilidad de reeditar una lista unitaria, han aumentado las desconfianzas entre los hasta hace días socios. La antigua CDC ya hace tiempo que no disimula sus recelos crecientes hacia Esquerra. Pascal incluso abrió ayer la puerta a no pactar con los republicanos tras las elecciones.

Los exconvergentes reunieron ayer a su consejo nacional para cerrar las listas de cara al 21-D, que dan más peso a los independientes que a los líderes del partido.

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