Iglesias y Colau fracasan al bailar entre dos aguas

Xavier Domènech, con Colau y Alamany. ALEJANDRO GARCÍA
De primera fuerza en Cataluña en las dos últimas elecciones generales a quinta en las autonómicas y, lo que es peor, con tres escaños menos de los que obtuvo Catalunya Sí que es Pot en 2015. Entonces, Pablo Iglesias definió el resultado como «altamente decepcionante». Ahora lo es aún más si cabe ya que la coalición entre los comunes de Ada Colau y Podemos ha perdido respecto a las generales de junio del año pasado hasta medio millón de votos y ha pasado de recabar el 24,5% de los sufragios a un paupérrimo 7,4%. Esto a pesar de que la alianza de izquierda puso toda la carne en el asador al colocar como candidato al hasta ahora diputado Xavier Domènech, su figura más conocida en Cataluña tras la alcaldesa de Barcelona.
Catalunya en Comú-Podem ha fracasado sin paliativos en su determinación por situarse entre los dos bloques, una posición que le ha llevado a defender el derecho a decidir y al mismo tiempo rechazar la vía unilateral y la declaración de independencia. Esta apuesta de nadar entre dos aguas no ha calado en un electorado polarizado en extremo entre las opciones independentista y constitucionalista.