El PP ataca a Ciudadanos por no intentar formar gobierno en Cataluña
Los populares intentan erosionar la imagen de su competidor electoral como partido capaz de gestionar.
El portavoz del Grupo parlamentario Popular, Rafael Hernando. J. P. GANDUL
paula de las heras | madrid
El PP inició ayer la maniobra de desgaste de Ciudadanos. El temor a que el partido de Albert Rivera emerja como alternativa real de Gobierno a apenas año y medio de las elecciones autonómicas y municipales de 2018 es palpable en la formación que preside Mariano Rajoy. Ahora, han decidido intentar taponar su crecimiento colocándole el sambenito de la inexperiencia en la gestión y la ambigüedad a la hora de hacer efectivas sus propuestas. «Alergia a gobernar y decidir, se llama», dijo el coordinador general de los populares, Fernando Martínez Maillo.
El dirigente conservador cargó, de hecho, contra Inés Arrimadas por su decisión de no hacer ningún movimiento para intentar formar gobierno en Cataluña tras las elecciones del 21 de diciembre, en las que las fuerzas independentistas obtuvieron mayoría absoluta. En sendas entrevistas en la cadena Ser y en Rne, reclamó a la líder de Ciudadanos que «haga su trabajo» y argumentó que quedarse quieta a la espera de que Junts per Cataluña y Esquerra se pongan de acuerdo es un «error».
También el portavoz del grupo parlamentario popular, Rafael Hernando, machacó la misma idea durante una comparecencia en el Congreso. «Cuando uno gana unas elecciones tiene una responsabilidad, que es formar gobierno», llegó a decir. «Inés Arrimadas tiene que reivindicar su victoria y las consecuencias de la misma; eso es lo que yo haría», insistió.
El reproche del PP a Ciudadanos choca con la actuación de su propio jefe de filas no hace siquiera dos años. En enero de 2016, pasadas las generales que alumbraron el Parlamento más fragmentado del periodo democrático, Mariano Rajoy se convirtió en el primer candidato en rechazar una propuesta del rey para someter su programa de gobierno a la confianza de la Cámara. Los populares alegan que la situación no es comparable porque Rajoy sí intentó negociar la investidura y se encontró con un portazo del PSOE y de fuerzas como el PNV.
«Yo no digo que la señora Arrimadas tenga que presentarse, pero tiene que intentar ser consecuente con una cosa que es evidente: que ha ganado las elecciones», reiteró Hernando. Los populares admiten que las posibilidades de que la joven dirigente ocupe el Palau de la Generalitat son remotas pero sostienen que no dar un paso es lanzar a quienes no quieren la independencia un mensaje demoledor. «Es decirles que todo ha sido para nada», argumentan.
Esa sensación de frustración es la que más teme el PP porque sabe que, como partido de Gobierno que es, buena parte de sus votantes le harán responsable de no haber sido capaz de cumplir con las expectativas creadas.