«Lo ocurrido pone los pelos de punta», aseguran los vecinos

Vecinos de Rianxo guardan un minuto de silencio para manifestar su dolor. XOÁN REY
El tranquilo pueblo de Rianxo (A Coruña) sigue consternado al conocerse que el cuerpo sin vida de Diana Quer, cuyo rastro se perdió hace 16 meses en la localidad vecina de A Pobra, donde veraneaba, ha estado todo ese tiempo en un pozo de una nave del pueblo, un hecho que «pone los pelos de punta».
Uno de los testimonios más reveladores es el que aporta una mujer de la zona, que este 1 de enero acudió a la concentración en repulsa celebrada en la plaza del ayuntamiento, y que es abuela de uno de los chicos que supuestamente socorrieron en Navidad a una muchacha que acusa a José Enrique Abuín, el Chicle, único detenido en la causa, de haber intentado raptarla en Boiro. «La vieron mi nieto y un amigo, gritando, y avisando de que tenía un cuchillo», contó la abuela a la prensa que ayer acudió al minuto de silencio, y dejó caer que sin este episodio, por el que su pariente prestó declaración «muy nervioso», quizás no se hubiese esclarecido el pasado fin de semana el final de Diana Quer, ratificándose el peor desenlace esperado, al que aportará luz la autopsia que se practica en el Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga).
«Es muy triste», sostiene, y una amiga que la acompaña, que como los demás prefiere no dar su nombre, porque «todos nos conocemos», agrega que siente la desgracia porque, por empatía, imagina que le haya podido tocar a una familiar suya, dado que nadie está libre, y que el cadáver pueda yacer a escasos metros del domicilio de familiares del presunto autor, como sería, de probarse, en esta ocasión.
No en vano, la antigua fábrica de gaseosas en la que se encontró el cuerpo de Diana Quer está muy cerca del hogar de los padres de Abuín, sobre los cuales los vecinos cuentan, unos, que están sufriendo mucho, y otros, prefieren centrarse en la víctima Diana Quer y en la tranquilidad de la que siempre habían gozado Rianxo, y sus gentes, hasta la fecha.
El alcalde, Adolfo Muíños, con la presunción de inocencia por delante, opina que si el Chicle es culpable, nadie se habría podido imaginar jamás el salto del «trapicheo» a otro tipo de delito, puesto que, de ser así, «habríamos informado». El hipotético «salto de pequeño delincuente, ligado a temas de narcotráfico y esporádicamente», —por lo que el único arrestado tiene antecedentes—, a otras esferas, es algo que ha cogido a todos por sorpresa, reconoce.
De su familia contó que está perfectamente integrada en el entorno y que no es «nada problemática» y de la única hija del Chicle», que es menor, subrayó que «se sabrá ser solidario» en el transcurso de las investigaciones. «Somos un pueblo tranquilo en el que se conoce la gente», remarcó el regidor, y pide que la lacra machista, de comprobarse que es así, cese, en este municipio y en todos los demás. Otra mujer explicó que el Chicle estudió de adolescente con su hijo, y que era «bueno», al igual que sus progenitores, a los que está unida por amistad y que están padeciendo demasiado, tal y como ha relató. Otro lugareño agregó que en Rianxo jamás había pasado algo de estas características y lanzó una pregunta al aire: «Si fue un atropello, ¿se mete a alguien en un pozo?».