El ‘expresident’, desafiante desde Dinamarca: «Habrá Govern»
La de ayer no fue una madrugada cualquiera. Puigdemont, que llegó a Dinamarca 85 días después de llegar a su autoproclamado ‘exilio’ belga, se atrevió a salir del país asumiendo el órdago de la activación de una nueva euroorden. Aterrizó a las 8.24 horas, encendió su móvil y vio que el Ministerio Público ya había anunciado que seguía adelante con sus planes de solicitar al Supremo una euroorden que al final nunca llegó. Si buscaba provocar este escenario, fracasó. Si de lo que se trataba era de provocar al Estado, mantener viva su causa y demostrar a ERC que es factible presidir Cataluña desde Bruselas porque tiene libertad de movimientos por toda la UE, objetivo cumplido. «A pesar de las amenazas de Madrid, no vamos a capitular frente al autoritarismo. Pronto formaremos un nuevo Gobierno», proclamó el mismo día en el que el president del Parlament, Roger Torrent, le confirmó como candidato a la sesión de investidura. Eso sí, la gran pregunta sigue sin respuesta. ¿Volverá a Cataluña, como prometió en campaña? «Prefiero no contestar sobre cuestiones de actualidad», señaló. Se colgó el cartel de no hay billetes. Unas 400 personas escucharon su intervención en inglés. En la parte inicial, la leída, no hubo grandes novedades más allá de repetir durante 20 minutos las bondades del procés y reiterar sus duras acusaciones contra España, por «su larga sombra franquista», y contra la UE, a la que reprochó que con su apoyo a Mariano Rajoy «legitime el uso de la fuerza y la vulneración de los derechos humanos actuando con un doble rasero». Llegó a asegurar que «la democracia europea está en juego».