La CUP frustra el plan de JxC para hacer a Jordi Sànchez presidente
Sólo la renuncia al escaño de Puigdemont y Comín abriría una oportunidad al exlíder de la ANC.

Jordi Cuixart y Jordi Sánchez antes de que ingresaran en prisión. JUAN CARLOS HIDALGO
cristian reino | barcelona
Una vez más, la CUP vuelve a poner patas arriba la política catalana. Los anticapitalistas llevaban días avisando a sus socios que no se les puede ningunear y ayer dieron un puñetazo en la mesa. Ya no tienen el peso de la pasada legislatura, en la que vetaron a Mas y tumbaron los presupuestos, pero siguen siendo decisivos. El consejo político de la formación, el órgano donde debate las posiciones de calado, rechazó ayer el acuerdo de legislatura propuesto por JxCat y ERC y, lo que es aún más determinante, decidió que sus cuatro diputados se abstengan en una eventual investidura de Jordi Sánchez, el candidato propuesto por Carles Puigdemont.
El anuncio de la izquierda radical independentista llena de incógnitas las negociaciones entre los independentistas, justo cuando parecía que la renuncia de Puigdemont a optar a la reelección podía desencallar la situación. La CUP, que quería investir a Puigdemont como desafío al Estado, quiso dejar claro que no veta la figura del ex de la ANC, que no es del agrado de las bases anticapitalistas por su cercanía a Mas, sino que el rechazo es al acuerdo global planteado por las fuerzas secesionistas.
La abstención de los cuperos complica la aritmética para los secesionistas, si insisten en querer investir a Jordi Sánchez, a pesar de que su elección ya es de por sí complicada por su situación procesal y su condición de preso preventivo.
Así, con las cuatro abstenciones anticapitalistas, JxCat y ERC pueden sumar como máximo 66 votos. En primera vuelta no podrían llegar a la mayoría absoluta (68), pero con 66 votos sí ganarían la votación en segunda vuelta (la oposición suma 65). El problema para las dos principales listas secesionistas es que ni Puigdemont ni Comín, ambos en Bruselas, han podido hasta ahora ejercer su voto a distacia. En cambio, Sánchez y Junqueras, en prisión, sí han podido. Por tanto, tienen 64 escaños casi seguros, menos que los 65 de la oposición. Si JxCat y ERC consiguieran la abstención de Catalunya en Comú, ya podrían ganar la votación en segunda ronda, aunque la posibilidad de que los comunes colaboren es muy complicada. La otra opción que les queda a los independentistas es que el paso al lado de Puigdemont sea aún más profundo y renuncie, junto a Comín, a su acta de diputado. En ese caso, Jordi Sánchez sí sumaría más que la oposición. La CUP dijo ayer que no hace falta que Puigdemont y Comín se aparten, sino que bastaría con que el expresidente de la Generalitat y el exconsejero de Salud deleguen su voto.
La cuestión es que la candidatura de Sánchez nació con mal pie..