La Guardia Civil sitúa a la CUP, ANC y Òmnium en el origen de los CDR
Un informe asegura que los comités son la nueva fórmula independentista para desafiar al Estado.
Un operario retira las bolsas de las cámaras de un peaje que los CDR colocaron el domingo. A. GARCÍA
m. sáiz-pardo | madrid
Los Comités de Defensa de la República (CDR) son cualquier cosa menos movimientos espontáneos, según la Guardia Civil. Un informe del Instituto Armado remitido a la Audiencia Nacional y al Tribunal Supremo asegura que los grupos que en las últimas semanas están cortando carreteras, levantando las barreras de los peajes o que protagonizaron enfrentamientos con los Mossos tras la captura de Carles Puigdemont, en realidad no son más que una suerte del brazo callejero en versión ‘post 1-0’ de la CUP, Òmniun Cultural y la ANC. Algo parecido a la nueva fórmula ideada por los independentistas para continuar con el desafío al Estado tras la imposibilidad de proclamar la república.
En su atestado, la Unidad de la Policía Judicial de la VII Zona de la Guardia Civil en Cataluña desgrana a través de 139 páginas las supuestas evidencias que relacionarían los CDR con los cuperos y las dos organizaciones sociales que estuvieron en el origen de las grandes movilizaciones antes del referéndum ilegal. El instituto armado, que analiza multitud de comunicaciones públicas en las redes de los comités, afirma que la gran fuerza de los CDR, frente a las otras tres organizaciones, es que están logrando que la «información fluya más ágilmente». «El objetivo de la movilización social para la consecución de la república catalana es común para ANC, Òmnium y los comités, contado estos últimos con una mayor eficacia y repercusión en términos de llamamientos a la población para movilizarse y emprender su estrategia de resistencia y desobediencia civil», señala el documento.
La Guardia Civil incide que en los «talleres de resistencia pacífica» que los CDR han impartido en numerosas localidades catalanas tras el referéndum fueron organizados por el colectivo ‘En peu de pau’ (En pie de paz), aunque en realidad eran «promovidos por ANC». En esos talleres hubo siete módulos diferentes: Cómo fortalecer las movilizaciones; Cómo actuar y cómo protegernos en movilizaciones; Estrategia no violenta de liberación en 10 pasos; Cómo cuidarnos en tiempos de revuelta; Cuáles son las actitudes de la fuerza no violenta; La no violencia en las redes; y Criterios para evaluar que una acción es no violenta, coherente y efectiva. Según la Guardia Civil, todas esas enseñanzas (expandidas a través de lo que llaman ‘escuelas abiertas’ e innumerables mensajes en Twitter, Telegram, WhatsApp y otros sistemas de mensajería y webs) son las que ahora se estarían poniendo en práctica.
El informe del instituto armado identifica con nombre y apellidos a 22 de los cabecillas de los CDR, de los que cinco están directamente vinculados a los partidos u organizaciones sociales que promovieron el ‘procés’.
La Guardia Civil, desde luego, no considera a los CDR un movimiento exclusivamente pacífico. Asegura que su estrategia es alternar la «desobediencia civil y la resistencia, tanto activa como pasiva». Una mezcla de acciones que -afirma el atestado- ya había anticipado la famosa agenda Moleskine incautada a Josep María Jové Lladó, hombre de confianza de Oriol Junqueras y ex secretario general del departamento de Vicepresidencia, Economía y Hacienda de la Generalitat.
Los investigadores sitúan el nacimiento formal de los nuevos CDR entre el 14 de octubre y el 4 de noviembre de 2017. Con el paso del tiempo -apunta la Guardia Civil- estas «asambleas locales» ya están coordinadas por un «CDR central» (CDRCat).