Oleada de protestas: los jueces libran a La Manada de violación y lo dejan en abusos
El tribunal, con un voto discrepante a favor de la absolución, condena a nueve años de cárcel a los cinco jóvenes.
CARLOS BENITO | PAMPLONA
La Audiencia de Navarra ha condenado a los cinco miembros de La Manada a nueve años de cárcel y cinco más de libertad vigilada por los hechos de los sanfermines de 2016, que el tribunal no considera agresión sexual sino abuso sexual con prevalimiento. El único de los jóvenes sevillanos que se ha llevado una condena ligeramente más severa es Antonio Manuel Guerrero, el guardia civil, al que se le han impuesto dos meses de multa, con una cuota diaria de 15 euros, como responsable del hurto del móvil de la víctima. El fallo fue leído en audiencia pública por el presidente del tribunal, José Francisco Cobo, que también expuso el voto particular de uno de sus compañeros, Ricardo González: este magistrado sostiene que los acusados deberían haber quedado absueltos de todos los cargos que pesaban contra ellos (agresión sexual, robo con violencia o intimidación y delito contra la intimidad), con la única excepción del hurto del teléfono. Durante la lectura del fallo e inmediatamente después, se registraron escenas de tensión en el exterior del Palacio de Justicia, donde cientos de manifestantes protestaron al grito de «no es abuso, es violación» e incluso intentaron romper el cordón policial para irrumpir en el edificio.
La oleada de protestas se extendió por todo el país en medio del estupor por una sentencia condenada por colectivos feministas y miles de mujeres y hombres. Los políticos se sumaron al rechazo social. Hasta la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáez de Santamaría entró en la polémica y aseguró que los poderes públicos —en relación a la Fiscalía— analizarán detenidamente la sentencia.
«Aquí está, hermana, esta es tu manada» o «Sí, te creemos», fueron los mensajes de solidaridad enviados a la joven denunciante.
La sentencia, de 134 páginas, da credibilidad al relato de la víctima y examina al detalle los distintos elementos que se admitieron como prueba durante el juicio. Sobre las fotografías que tomaron los propios acusados y los 98 segundos de vídeo que grabaron, concluye que muestran una situación que «nada tiene que ver con un contexto en el que la denunciante estuviera activa, participativa, sonriente y disfrutando de las prácticas sexuales, según mantienen los procesados», mientras que los varones «disfrutan» e incluso «posan en actitud jactanciosa». Tampoco perciben en la joven ningún signo de «bienestar, sosiego, comodidad, goce o disfrute», por lo que concluyen que los miembros de La Manada practicaron «una sexualidad sin afecto, puramente biológica, cuyo único objetivo es buscar su propio y exclusivo placer sensual, utilizando a la denunciante como un mero objeto, con desprecio de su dignidad personal». En determinado momento, la sentencia incluso se refiere a lo ocurrido como una «juerga sexual» de los acusados.
Agazapada y gritando
En lugar de una agresión, la sentencia considera que se produjo un delito continuado de abuso con prevalimiento, ya que los jóvenes aprovecharon su «posición privilegiada» para someter a la chica, que «no prestó su consentimiento libremente, sino viciado, coaccionado o presionado por tal situación». Fue, describe el texto, «una encerrona» en «un lugar recóndito, angosto y estrecho», de la que fue víctima una joven de 18 años con la que existía una «radical desigualdad en cuanto a madurez y experiencia en actividades sexuales». En este sentido, el tribunal destaca que los dos últimos vídeos presentan a la muchacha «agazapada», «acorralada contra la pared por dos de los procesados», «gritando» y «atemorizada». Y aún así, el tribunal no considera que hubiera violación sino abusos sexuales. El argumento: que no usaron según el tribunal ni violencia ni intimidación para lograrlo.
Los condenados podrán salir en tercer grado de la cárcel dentro de dos años y nueve meses.