El juez leonés de La Manada da la cara: «Estoy tranquilo»
El ministro Catalá trata de rebajar la tensión con el Poder Judicial.

El juez Ricardo González. DL
PABLO OJER | PAMPLONA
Nunca se ocultó. Son muchos los que han visto en los últimos días a Ricardo González tomando cafés en los bares que rodean la Audiencia Provincial de Navarra. Pero hoy fue la primera vez que el juez originario de Riaño que emitió hace una semana el voto particular en la polémica sentencia de La Manada, quien consideró que el tribunal debería haber absuelto a los cinco sevillanos que abusaron de una joven de 18 años en los Sanfermines de 2016, acudió a un acto público. Estuvo presente en la concentración que realizaron los jueces y magistrados de Pamplona, al igual que sus homólogos del resto de España, para reclamar al ministerio una «justicia independiente y de calidad».
«Estoy con mucho ánimo, sereno, tranquilo y muy emocionado por el apoyo de mis amigos y compañeros». Estas fueron prácticamente las únicas palabras que los periodistas consiguieron arrancarle al término de la concentración. Se negó a valorar las palabras del ministro de Justicia, Rafael Catalá, en las que le acusaba de padecer «algún problema singular» y se estrañaba de que el Poder Judicial no hubiese tomado medidas disciplinarias contra él. «Yo solo hablo en autos y sentencias», respondió tajante.
Dentro de esos apoyos de compañeros y amigos, Ricardo González recibió incluso el respaldo de uno de los abogados defensores de la víctima de La Manada, a pesar de que el magistrado no vio en las imágenes de los abusos más que «un ambiente de jolgorio y regocijo». Carlos Bacaicoa aseguró ayer que lamentaba «el linchamiento» popular y político que está padeciendo el magistrado de la Audiencia de Navarra. El abogado recordó que «los juicios se celebran en la sala y los resuelven los magistrados, mejor o peor». Bacaicoa calificó el voto particular de González como»enormemente desafortunado», pero, al mismo tiempo, apuntó que «no quiere decir que haya que inhabilitarlo, ni esas cosas que estoy oyendo por ahí, esos linchamientos populares realmente repugnantes». «Eso no se puede decir de un magistrado», aseguró. Paradójicamente, el juez González fue quien semostró más tranquilo de todas las partes implicadas en esta polémica judicial y política. Incluso apuntó sentido del humor cuando, ante la reiterada insistencia de los periodistas para que respondiese a los ataques, aseguró, «como dice una expresión inglesa, ‘no coment’».
El ministro de Justicia, Rafael Catalá, dio ayer un primer paso para cerrar la brecha abierta con el poder judicial después de acusar el lunes al juez del voto discrepante de la sentencia de La Manada de tener «un problema singular que todos conocen». Durante un acto en Sevilla, Catalá abogó por acabar con la «tensión» cuanto antes y por trabajar desde el Ministerio con el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) por «tener una justicia de calidad y cercana a las víctimas».
Pero continuaron las críticas, de jueces y fiscales. Y políticas. El PSOE pedirá que Catalá comparezca en el Senado. Ciudadanos quiere que lo haga, pero en la otra cámara, en el Congreso.