En busca de un penal ideal para ubicar al cuñado del rey Felipe VI
Iñaki Urdangarín ya sabe que en su futuro inmediato estará privado de libertad y probablemente tenga decidido en qué cárcel cumplir su condena. En principio, como cualquier otro condenado, el marido de la infanta Cristina tiene la opción de elegir la prisión de su agrado; por lo general, los presos se deciden por la que esté más cerca del lugar donde tengan su arraigo social. Podrá elegir desde la cárcel con menos presos, como es la de la isla de La Palma, hasta uno de los denominados centros tipo, como puede ser la prisión de Estremera (Madrid), con capacidad para 2.000 internos. En total, podrá seleccionar entre las 70 cárceles dependientes del Estado y las 12 de Cataluña, la única comunidad que las tiene transferidas.
No obstante, Instituciones Penitenciarias, por cuestiones de seguridad y operativas, podría restringir este derecho. El ingreso en prisión del exduque de Palma en una cárcel tipo, sin módulos especiales (como los denominados de respeto), obligaría a importantes cambios en el régimen del centro para evitar fotografías, vídeos, filtraciones o agresiones, por lo que, en realidad, las opciones del cuñado del rey no son tantas.
Desde un principio se ha especulado con la posibilidad de que Urdangarín entrara en la cárcel de Badajoz, ante la probabilidad de que la infanta Cristina y sus hijos se mudaran a vivir desde Ginebra a Portugal. Expertos penitenciarios apuntan como más idóneos otros dos centros penitenciarios. El primero es el de Zaballa (en Álava). Otra opción viable es el minúsculo centro penitenciario de Menorca, en Mahón. Varias fuentes apuntan también la posibilidad de que sea encarcelado en Brieva, (Ávila).
Sea cual sea la cárcel donde vaya, lo normal es que pase por todos los trámites del primer ingreso.