El leonés Prada velará por la máxima transparencia en el PP
El Comité Ejecutivo Nacional otorga la presidencia de la Oficina del Cargo Popular al abogado .
Andrea Levy, Teodoro García, Pablo Casado, Javier Maroto y Dolors Montserrat, durante la Junta Directiva Nacional. QUIQUE GARCÍA
P. O./A. a. | león/madrid
El abogado leonés Alfredo Prada ha sido designado como presidente de la Oficina del Cargo Popular durante la celebración del Comité Ejecutivo Nacional del PP celebrado ayer en Barcelona. Esta oficina tiene como cometido principal velar por la máxima transparencia de todos los cargos del partido y de esta forma atajar los posibles casos de corrupción.
Prada aseguró que se trata de un cargo de máxima confianza del presidente del partido, Pablo Casado, que según sus propias palabras, «llegó al mundo público de mi mano cuando tenía 24 años».
Apartado de la primera línea política desde finales de 2015, su labor al frente de este organismo del PP que requiere un jurista reconocido, consistirá en supervisar el cumplimiento de todos los trámites y requisitos necesarios para acceder a un cargo público u orgánico, aprobar la declaración de IRPF y de Patrimonio y velar por el cumplimiento del régimen de incompatibilidades, entre otras cuestiones.
Prada se muestra «encantado y orgulloso» de haber sido elegido para afrontar esta labor en el partido, un ámbito en el que cuenta con una gran experiencia debido a que se trata de su labor profesional tal y como evidencia el hecho de que en el año 2000 trabajó para el Parlamento francés en cuestiones relacionadas con el blanqueo de capitales en el ámbito terrorista.
Sin ambición política de ningún tipo en estos momentos, según sus propias palabras, acepta el cargo con «humildad» y entiende que «supone volver a colaborar en un proyecto ilusionante, ganador y revitalizador del PP».
Sobre el nuevo líder del partido, Pablo Casado, considera que «es la figura clave para aupar a la formación, será un gran presidente del partido y del Gobierno». En resumen, en su opinión «es el momento de poner en valor un proyecto de partido que ha hecho tanto por España».
Fractura
El PP de Pablo Casado echó ayer a caminar lastrado por una profunda fractura. Por un lado, el nuevo presidente apoyado por María Dolores de Cospedal, sin quien probablemente nunca hubiera alcanzado el liderazgo del partido. Por el otro, Soraya Sáenz de Santamaría, la candidata que ganó las primarias entre la militancia y que después, aunque perdió, cosechó un significativo 43% de votos entre los compromisarios.
No obstante, Casado defendió ayer en Barcelona, tras el primer Comité Ejecutivo Nacional de esta nueva etapa, que la pluralidad del organigrama que ha diseñado se demuestra en que, de las 36 personas que ocupan vicesecretarías y secretarías de área, 10 pertenecen al equipo de Sáenz de Santamaría, otras 10 al de Cospedal y 3 más a los de otras candidaturas.
Pero entre esos cargos no figura Sáenz de Santamaría. Tampoco la mayoría de dirigentes fieles a la exvicepresidenta, como Fátima Báñez, Íñigo de la Serna o José Luis Ayllón, quienes declinaron los ofrecimientos que se les han trasladado al considerar que se ha negado una «representación digna» al sector del partido que representan.
La ex número dos del Ejecutivo ha rechazado, incluso, integrarse como vocal de libre designación del presidente en el Comité Ejecutivo Nacional. El líder del PP tendió ayer su mano a Sáenz de Santamaría y le aseguró que su puerta permanecerá abierta para que, si lo desea, se pueda integrar. Pero también lanzó una advertencia. «Necesito que el partido esté unido y necesito que el PP esté fuerte y no voy a admitir ninguna corriente interna ni ningún tipo de etiquetado de las personas, porque todos somos Partido Popular», afirmó.
Una de las primeras decisiones que se conoció al inicio del Comité Ejecutivo Nacional fue la designación de Teodoro García Egea como secretario general. Dolors Montserrat será la portavoz del grupo popular en el Congreso, puesto en el que sustituye a Rafael Hernando.