«Las bombas no se van a equivocar matando a yemeníes»
El Gobierno certifica el fin de la crisis diplomática con Arabia Saudí.
m. sáiz-pardo | madrid
Las 400 bombas de la discordia ya viajan camino al Golfo Pérsico. El Gobierno certificó ayer el fin de la crisis diplomática abierta con Arabia Saudí a cuenta al inicial veto al envío de estos proyectiles que habían puesto en riesgo la construcción de la cinco corbetas en Navantia. El Ejecutivo, según fuentes diplomáticas, no ha recibido ninguna garantía adicional de las autoridades de Riad de que las bombas no serán usadas contra la población civil porque no ha habido ninguna adenda adicional al contrato original.
Aun así, la portavoz del Ejecutivo se mostró ayer segura de que los proyectiles no acabarán en el conflicto yemení. Las bombas «son de láser de alta precisión y si son de alta precisión no se van a equivocar matando a yemeníes», apuntó con convicción Isabel Celaá. Pero acto seguido, la propia ministra hubo de reconocer que el Ejecutivo no sabe qué fin tendrán los 400 proyectiles teledirigidos que ha vendido por 9,2 millones.
En el contrato, admitió, «naturalmente, no hay especificación» de que no se van a usar en el conflicto del vecino Yemen. «Pero por las características de los misiles láser no parece que vayan orientados a ese fin». Al menos, apuntó, «eso es lo que considera el Gobierno».
El argumento de la «precisión» de estos artefactos parece haberse convertido en la vía de escape del Ejecutivo para desbloquear la venta que había puesto en riesgo los casi 2.000 millones de euros del contrato con Navantia. Pero esa tabla de salvamento usada por el Ejecutivo, desde luego, no convence a las ONG’s que habían arrancado al Gobierno el compromiso de frenar la entrega de ese armamento.
«Se trata de armamento de precisión (destinado a objetivos militares) de alta resistencia. Con este tipo de armas no puede haber esos bombardeos producidos con armas menos sofisticadas, un poco lanzadas al azar, y que provocan esa clase de tragedias que todos condenamos», ya señaló el jueves el titular de Exteriores, Josep Borrell, encargado de encarrillar la crisis que la pasada semana desató la ministra de Defensa, Margarita Robles, que llegó a asegurar, incluso, que se iba a devolver de inmediato a Riad el dinero pagado por los proyectiles.
Celaá no quiso desvelar si ha habido «reprimenda» por parte de Moncloa a Robles por las declaraciones que desencadenaron este desencuentro diplomático y desataron las protestas de los trabajadores de San Fernando de Cádiz. La portavoz, no obstante, redujo las palabras de Margarita Robles a una «opinión», dando a entender que sus declaraciones nunca estuvieron avaladas por el Ejecutivo. «Una opinión que el Gobierno, de forma colegiada, ha cerrado decidiendo el cumplimiento del contrato con Arabia Saudí», apuntó.
El giro de 180 grados completado ayer comenzó a gestarse a principios de semana cuando la propia causante del embrollo, la ministra de Defensa, en el Congreso de los Diputados se negó a confirmar su promesa a las ONG y dijo que todo todavía estaba en estudio porque «un gobierno tiene derecho a examinar con calma los contratos» suscritos por la administración anterior.
Solo la intervención directa del departamento de Borrell a partir de inicios de semana logró desbloquear la situación. Eso sí, con la entrega inmediata de los 400 misiles y sin condiciones.