El Gobierno obvió un informe de la ONU sobre las bombas
El Consejo de Seguridad recibió un documento que verificaba 292 víctimas.

La ministra de Defensa, Margarita Robles. MARISCAL
mateo balín | madrid
El Gobierno ha soslayado un informe del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas de 2017 que verificó el uso de bombas aéreas de precisión láser en Yemen que causaron 292 víctimas civiles. Las conclusiones del documento desmienten el alegato realizado por varios ministros del Ejecutivo español de que este armamento de precisión «no causa daños colaterales», caso del titular de Exteriores Josep Borrel o de la portavoz Isabel Celaá. Ambos lo hicieron para justificar finalmente la venta a Arabia Saudí de 400 bombas de estas características por 9,2 millones de euros, un contrato que fue paralizado en agosto por el Ministerio de Defensa para su revisión. Esta circunstancia provocó el enfado del comprador y puso en la picota la adquisición de cinco corbetas a la compañía pública española Navantia por 1.800 millones. Las presiones internas y externas hicieron que el presidente Pedro Sánchez interviniera para poner fin a esta crisis.
El informe de la ONU no deja lugar a las dudas de que estas ‘bombas inteligentes’ han matado a civiles en Yemen. Asegura que la coalición internacional encabezada por Arabia Saudí vulneró el derecho internacional humanitario «por lo menos en diez ataques aéreos» contra viviendas, mercados, fábricas y un hospital. Este documento se elaboró en virtud de la resolución 2266 tras el golpe de Estado en este país árabe en 2014, que renovó las sanciones y el embargo colectivo de armas a los bandos contrincantes: la alianza huzí-Saleh, que controla las tierras del norte y está apoyada por Irán, y el Gobierno legítimo del presidente Hadi, respaldado por la fuerza militar de la Liga Árabe.
El grupo de expertos, coordinado por el coronel marroquí Ahmed Himmiche, investigó entre otros diez ataques aéreos solo en 2016 de la coalición internacional que causaron la muerte de al menos 292 civiles, de los cuales 100 eran mujeres y niños. Los ataques también destruyeron tres edificios residenciales, tres complejos industriales civiles, un hospital y un mercado. En ocho de estas operaciones, los cazas saudíes usaron bombas guidas por láser o ‘inteligentes’ de origen estadounidense, en concreto los diferentes modelos Paveway, fabricadas por las compañías Raytheon y Lockheed Martin, y Mark 82 y 83.
Los ataques más mortíferos en Yemen fueron sendos bombardeos a un mercado el 15 de marzo de 2016 en la localidad de Haya, con 106 muertos y 41 heridos, y a una funeraria civil el 8 de octubre de ese año en la capital Saná, con 132 muertos y 695 heridos, según han documentado los investigadores a partir de datos de Naciones Unidas o de Médicos Sin Fronteras.
En este último caso, dos bombas aéreas explotaron sobre el salón comunitario, o dentro de él, en una zona residencial del suroeste de Saná donde había congregados más de mil asistentes al funeral del padre del ministro del Interior del gobierno rebelde.
La conclusión es que la única parte del conflicto que usa este material es la coalición encabezada por Arabia Saudí, que «no atendió» a la solicitud de información realizada por el grupo de expertos, incumpliendo la resolución de la ONU.
Este armamento es similar al que el Gobierno español ha vendido ahora a Arabia Saudí. Se trata de 400 bombas de precisión láser pertenecientes al Ejército español, que fueron adquiridas al fabricante estadounidense.
La ejecución del citado contrato, como es sabido, causó una crisis con las autoridades saudíes por la paralización inicial del contrato por parte del Ministerio de Defensa.
Este documento ha sido obviado por el Gobierno para superar la crisis con uno de sus principales compradores de material de defensa, pero contradice el argumentario de los ministros Borrell o Celaá de que las bombas son de precisión.