El enfado de Puigdemont
A Puigdemont no le ha gustado la visita de Iglesias a las prisiones donde están los políticos presos. Tras el protagonismo y expetación generada por la cita de Iglesias y Junqueras, Carles Puigdemont había convocado el lunes una cumbre en Bruselas de partidos y entidades soberanistas. La CUP ha sido el primer partido en desmarcarse públicamente al considerar, en un comunicado, que un «espacio multilateral de debate debería de ser más riguroso, discreto y sin intereses partidistas».
«Hemos podido hablar de economía, política y derechos y libertades», ha reflexionado Iglesias sobre su reencuentro con Junqueras, en el que han vuelto a constata la sintonía. El secretario general de Podemos ha afirmado que su formación y ERC están «de acuerdo» en lo fundamental de las medidas económicas que se deberían aplicar, aunque considera que «todavía es pronto para que puedan haber las condiciones para hablar de presupuestos». En este momento ha decidido pasarle el testigo a Sánchez. «Podemos negocia en nombre de Podemos, el grupo confederal en nombre del grupo confederal y al Gobierno le toca ahora hacer gestos (...). Nos hemos movido ya, contribuyendo al diálogo y a la distensión para que haya acuerdos políticos, pero ahora al Gobierno le toca moverse», ha comentado Iglesias.