Las dudas sobre quién filtra los audios de Villarejo son cada vez mayores
Los que podrían tener un móvil para airear las cintas también cuentan con razones para no hacerlo.
m. sáiz-pardo | madrid
¿Pero quién está filtrando las grabaciones de Villarejo? La pregunta ya era recurrente en cada esquina del Ministerio del Interior, en los pasillos del Congreso de los Diputados o en los mentideros periodísticos de todo el país. Pero desde que el miércoles por la tarde los famosos audios consiguieran que la mismísima Dolores de Cospedal dejara el acta de diputada la pregunta resuena todavía con más fuerza. La sombra del propio excomisario, primer sospechoso e indiscutible autor para muchos en los primeros momentos, se va disolviendo al tiempo que las dudas crecen.
José Villarejo
Él ya lo avisó desde que su nombre apareció como candidato para comparecer en la comisión de investigación sobre la ‘policía patriótica’. Si le citaban, tiraría de la manta. No llegó a pisar el Congreso y cuando Asuntos Internos le llevó a la cárcel hace ahora un año volvió a hacer saber que no era una buena idea mantenerle en prisión con un archivo de miles de horas de grabaciones de políticos, jueces, fiscales, empresarios, periodistas y policías.
El pasado verano, dicen mandos policiales, cumplió su amenaza y aireó, en dos medios que con anterioridad ya habían publicado informaciones que solo él podía conocer, los audios en los que Corinna afirmaba haber sido testaferro de la fortuna de Juan Carlos I en el extranjero.
Pero Villarejo tiene coartada. La dos últimas hornadas de audios -publicadas por el hasta entonces desconocido medio digital Moncloa.com - le perjudican.
El CNI
Es el propio entorno de Villarejo el que ha abonado la tesis de que el CNI está detrás de toda esta operación. Desde luego, al director de los servicios secretos, Félix Sanz Roldán, es el archienemigo del excomisario. Villarejo y Sanz Roldán están enzarzados en demandas judiciales cruzadas por difamaciones.
Pero el CNI también tiene coartada. Dicen altos responsables de la seguridad nacional, que es «no conocer» a ‘La Casa’ afirmar que desde el CNI se puedan airear asuntos que puedan «coadyuvar a la inestabilidad del Estado».