Divergencias con la «interpretación proporcional» de los delitos de odio
La reflexión de la fiscal general del Estado, María José Segarra, demandando «una reflexión sosegada» sobre los delitos de odio para conseguir una «interpretación proporcional» de los mismos de forma que el ministerio público dé «una respuesta penal proporcionada, disuasoria y garantista» a estos delitos ha tenido eco... pero en ambas direcciones.
El exministro de Justicia y actual responsable de esta materia en el PP, Rafael Catalá, no cree que se esté haciendo una interpretación «desproporcionada» o «desorbitada» de los delitos de odio, pese a que, tras el caso del humorista Dani Mateo por sonarse los mocos con una bandera de España, la fiscal general del Estado, María José Segarra, ha pedido una reflexión más proporcionada de estos tipos delictivos. «No creo que se esté aplicando de manera desproporcionada ninguna ley aprobada por un Parlamento democráticamente. Estoy convencido de que los jueces aplican las leyes en los términos en que han sido aprobadas y no me parece que haya ninguna interpretación desorbitada ni en esa materia ni en ninguna otra», ha dicho Catalá en el Congreso.
Del otro lado, Unidos Podemos apoya la idea lanzada por Segarra. Según el grupo confederal, es necesario frenar las «extralimitaciones» en las que están incurriendo en los últimos tiempos algunos jueces y fiscales como, aducen, evidencia el caso del humorista Dani Mateo.
Además de llamar al debate y la reflexión sobre estos delitos, Segarra ha alertado acerca del «incremento de las agresiones por motivos racistas, discriminatorios o xenófobos como el discurso de odio en Internet» y ha recordado que la mayor parte de estos delitos se cometen «con abuso de las tecnologías de información». Y también señaló que son los menores, «grandes usuarios de las redes», los que se están convirtiendo «en partícipes y autores» de estos delitos.
Además, la fiscal general ha recordado que «la profunda modificación» de los delitos de odio llevada a cabo con la reforma del Código Penal de 2015 no se ha traducido en la creación «de una categoría unívoca de delitos de odio, que siguen diseminados por el Código Penal en distintas expresiones».