El protagonismo de don Juan Carlos tras las polémicas grabaciones
Pocas veces ha tenido el Congreso tal concentración de autoridades por metro cuadrado. Cuatro reyes, Felipe VI, Letizia, Juan Carlos I y Sofía; cinco presidentes, el actual y sus cuatro antecesores; y once gobernantes de comunidades autónomas se sentaron en el hemiciclo de la Cámara para una ceremonia que supuso el estreno en lides políticas de la princesa de Asturias y la infanta Sofía.
Pero si ayer había un protagonista ese era el rey emérito. Todavía colea su inexplicable postergación en el 40 aniversario de las primeras elecciones democráticas. Aunque el verdadero morbo de la reaparición radicaba en que era su primer acto con la Casa del Rey desde que aparecieron las polémicas grabaciones del excomisario Villarejo a Corinna Larsen, en las que se destapaban supuestos negocios turbios de don Juan Carlos.
El padre de Felipe VI ocupó un lugar preferente en el hemiciclo junto a doña Sofía, flanqueado por los expresidentes del Gobierno y los tres ‘padres’ vivos de la Constitución. El rey mencionó una vez su nombre y fue premiado con una ovación, aplauso que subió de decibelios cuando la citada fue doña Sofía.
Tras la ceremonia, don Juan Carlos, como el resto, se trasladó al Salón de Pasos Perdidos, donde departió con brevedad con algunos de los asistentes hasta que llegaron dos miembros del equipo de seguridad que se lo llevaron. Si don Juan Carlos fue ovacionado, más lo fueron Felipe VI, doña Letizia y sus dos hijas. Salvo por los diputados de Podemos.