Marlaska quiere aprobar a principios de 2019 el fin de las concertinas
MELCHOR SÁIZ-PARDO | MADRID
Fernando Grande-Marlaska tiene intención de cumplir a principios de 2019 la promesa solemne que hizo al poco de tomar posesión el pasado junio: eliminar las concertinas que coronan las vallas de Ceuta y Melilla y que provocan profundos cortes a los inmigrantes que tratan de saltar los perímetros. Según han revelado fuentes de su departamento, el ministro del Interior quiere llevar a uno de los Consejos de Ministros del próximo enero o febrero el proyecto de «remodelación integral» de las fronteras de las dos ciudades autónomas, que incluye la desaparición de las cuchillas en el vallado.
La idea de Grande-Marlaska es, tras el visto bueno del Gobierno, comenzar la instalación de las nuevas medidas de contención en el primer trimestre de 2019. El proyecto que tiene sobre la mesa el ministro es un despliegue paulatino del nuevo sistema. Por ello, para probar su eficacia, va a comenzar a ser instalado en sendos tramos de dos o tres kilómetros de los dos perímetros. Serán zonas —explican técnicos del proyecto— de «saltos habituales» en el pasado. El Ministerio del Interior, que ha tenido sobre su mesa tres proyectos diferentes para retirar las concertinas sin mermar la seguridad de los dos perímetros, sigue manteniendo en secreto las características específicas del nuevo sistema de «frontera inteligente».
CÁMARAS TÉRMICAS
Grande-Marlaska reveló el jueves en una conversación informal con periodistas durante las celebraciones del aniversario de la Constitución, que el proyecto, además de suponer la elevación del vallado en algunos tramos (los perímetros tienen una altura media ya de seis metros), va a pivotar en la ‘detección temprana’ de las posibles avalanchas de inmigrantes, uno de los puntos claves según denunciaron los mandos policiales. El proyecto elegido se basa en un fuerte despliegue de cámaras térmicas de «largo alcance» para poder anticiparse a los movimientos masivos en el lado marroquí antes de que lleguen a las inmediaciones de los vallados, a fin de reforzar con agentes en las zonas que van a ser vulneradas por la fuerza.