Diario de León

Laura Luelmo estuvo retenida durante varias horas en la casa de su asesino

Bernardo Montoya empleó mucha más violencia contra la joven de lo que ha confesado .

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melchor sáiz pardo | madrid

La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sospecha que Bernardo Montoya, el asesino confeso de la joven profesora Laura Luelmo, llevó a su casa a la chica la tarde-noche del miércoles 12 diciembre y la retuvo al menos durante unas horas para abusar de ella mientras estaba inconsciente. Los agentes creen que el asesino miente, una vez más, cuando en su declaración del miércoles aseguró que solo intentó violarla en el barranco de La Mimbrera, en el que apareció el cadáver, y solo inmediatamente después de secuestrarla. Los especialistas de Criminalística encontraron el miércoles restos de sangre en la casa del número 1 de la calle Córdoba de El Campillo que habitaba Montoya desde que hace dos meses abandonara la cárcel de Huelva. Los restos fueron hallados con ayuda de perros especializados, a pesar de que la casa había sido limpiada a conciencia con lejía. El asesino también uso la lejía para lavar varias de sus prendas de vestir.

Fuentes de la investigación explicaron que el análisis con luminol, el compuesto químico que revela la presencia de restos biológicos, hecho en la vivienda de Montoya ha sacado a la luz «gran cantidad de restos de sangre» en el interior del inmueble. Unas pruebas que apuntarían a que Montoya empleó mucha más violencia contra la joven profesora de lo que dijo en su declaración, cuando afirmó que dejó inconsciente a la chica de un solo golpe en la cabeza contra el maletero de su coche.

El hallazgo de esa gran cantidad de restos de sangre y la impregnación profunda en varios tejidos y objetos de la casa, según estas mismas fuentes, también confirmaría que el cuerpo de la chica estuvo durante horas en esa vivienda, situada justo enfrente de la que ella había alquilado cuando el pasado 4 de diciembre se mudó a El Campillo para trabar como profesora en un pueblo cercano. Lo que sí tienen cada vez más claro los agentes es que el cuerpo de Laura fue arrojado al barranco aun con vida, pues Montoya comenzó a ser vigilado el viernes, poco antes de que se dirigiera al centro penitenciario de Huelva para un vis a vis con su novia, a la que conoció durante su estancia en prisión. Montoya solo pudo deshacerse del cuerpo entre la noche del miércoles y el jueves sin ser visto, un espacio de tiempo en el que la autopsia ha determinado que la chica seguía viva, puesto que no falleció hasta la noche del viernes o madrugada del sábado.

Los funcionarios de la UCO dan bastante veracidad a la declaración de un vecino que ha afirmado que vio el Alfa Romero de color Negro de Bernardo Montoya en la zona de La Mimbrera bien entrada la noche del miércoles, el día que desapareció la chica. No obstante, insisten responsables de la investigación, el tiempo en que Laura estuvo secuestrada por su asesino antes de ser abandonada malherida todavía no ha podido ser certificado de forma definitiva.

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