«Es la que manda y la que ha marcado el ritmo en los trabajos»

Helicópteros con guardias civiles especializados en espeleología y microvoladuras. DANIEL PÉREZ
Doce días después del inicio del rescate de Julen, el niño de 2 años que cayó a un pozo el pasado 13 de enero en Totalán (Málaga), la montaña mantiene su pulso en la recta final de una operación sin precedentes, pero no ha mermado los ánimos de los equipos que se afanan en el tajo. «La montaña manda en nuestros trabajos y marca el ritmo», ha insistido el portavoz de la Guardia Civil, Jorge Martín, que ha comparecido para informar de los avances del operativo, que este mediodía ya había abierto un metro y medio de la galería horizontal que trata de llegar hasta Julen. Aunque el equipo que trabaja en la zona cuenta ya con un conocimiento más amplio de las características del terreno, su extrema dureza sigue complicando el avance de las labores de rescate, al igual que ya ocurrió días atrás en la perforación del túnel vertical excavado en paralelo al que cayó el niño.
En la caracterización del suelo llevada a cabo por los geólogos se había previsto la presencia de cuarcita, un material de gran dureza que ha complicado y retrasado los trabajos, ha indicado hoy el presidente del Consorcio de Bomberos de Málaga, Francisco Delgado.
La maquinaria pesada de la que se ha servido el operativo para construir el túnel vertical contrasta ahora con los trabajos manuales que ejecutan por turnos, desde la tarde de ayer, los ocho miembros de la Brigada de Salvamento Minero de Asturias.
Su trabajo con martillos neumáticos, hachos y palas tiene que ser necesariamente complementado con pequeñas voladuras controladas que realizan los especialistas de la Guardia Civil, que desde el jueves y hasta ayer viernes ya habían actuado hasta en cuatro ocasiones con esta técnica.