«Puigdemont declaró la república porque sus fieles se le rebelaron»
Urkullu detalla su papel como enlace del Govern y Rajoy y refuerza la versión de Santi Vila.

El lehendakari Íñigo Urkullu, ayer durante su declaración ante el Tribunal Supremo. EFE
mateo balín | madrid
La segunda sesión de la fase testifical del juicio del ‘procés’ reforzó este jueves la versión expuesta por el exconseller catalán Santi Vila, procesado por delitos de malversación de dinero público y desobediencia, en su declaración ante el tribunal. Vila, quien fuera responsable de Empresa y Conocimiento del Govern, relató la semana pasada que la presión interna y externa hizo cambiar de opinión a última hora al expresidente Carles Puigdemont, que, en lugar de convocar elecciones, como le había prometido para evitar males mayores, decidió aprobar la declaración de la república catalana en el Parlament. La llamada DUI fue un acto ilegal que tuvo lugar el 27 de octubre de 2017 y que provocó la posterior querella de la Fiscalía General del Estado por un delito de rebelión. Un ilícito penal por el que ahora se juzga a nueve de los líderes independentista sentados en el banquillo del Tribunal Supremo.
Esta declaración de Vila fue ratificada este miércoles en la sala de vistas por Iñigo Urkullu. Dentro de su papel de «intercesor, facilitador o enlace» —según definió este jueves— para evitar la declaración unilateral de independencia (DUI), el lehendakari empezó contando que Puigdemont le pidió ayuda el 19 de junio de 2017 para acabar con «la situación de bloqueo» entre ambos gobiernos que existía entonces. Fue, en suma, a petición del Govern, no de Mariano Rajoy, aunque con el paso de los meses estableció comunicaciones «intensas» con más interlocutores, aseguró.
Así, tras las aprobación de las llamadas «leyes de desconexión» en el Parlament, a principios de septiembre, entre ellas el decreto de convocatoria del referéndum, Urkullu confirmó una conversación con Rajoy. «Le expliqué que las cosas no debían de seguir como se estaban conduciendo, ya que la situación se estaba yendo de las manos», dijo ayer que le explicó al presidente del Gobierno. Y Rajoy le respondió que «haría lo mínimo» si la idea final era convocar una consulta ilegal por su carácter unilateral.
Reconducir la situación
El 4 de octubre siguiente, el lehendakari recibió otra llamada de Santi Vila, que le solicitó su «intermediación» y la de otras personas del «ámbito social» para desbloquear la siuación tras el referéndum. Urkullu afirmó que comunicó esas llamadas a Puigdemont y que presentó «4 o 5 propuestas» para reconducir la situación. «Eran esquemas de diálogo», definió al tribunal. Pero los planes no funcionaron y con el paso de los días se volcó «en que no hubiera ni DUI ni aplicación del artículo 155 de la Constitución (intervención de la autonomía)». «Siempre encontré una disposición al diálogo en Puigdemont. Una absoluta receptividad». dijo. a los planteamientos que yo iba haciendo», aseguró Urkullu al tribunal. «Se echó para atrás» Aquella receptividad se plasmó en un acuerdo verbal entre el 25 y el 26 de octubre de 2017. Esa misma mañana habló durante una hora con el procesado en rebeldía y todo parecía encauzado, pero a las dos de la tarde Puigdemont le comunicó que las «personas de la plaza de San Jordi se le estaban rebelando» y que tenía mucha presión interna. Entonces, «se echó para atrás en su decisión de convocar elecciones para evitar el 155».