Los separatistas defienden en Madrid el derecho a la autodeterminación
Miles de catalanes cargan contra el juicio del ‘procés’ que califican como una «farsa».

Los independentistas catalanes se manifiestan por las calles de Madrid. J. J. GUILLÉN
c. reino | madrid
El independentismo catalán lleva años reivindicando el derecho de autodeterminación. En el Parlamento catalán y en las instituciones del Estado. Tres dirigentes soberanistas (Jordi Turull, Marta Rovira y Joan Herrera) lo defendieron en 2014 en el Congreso de los Diputados. Los tres últimos presidentes catalanes (Mas, Puigdemont y Torra) han reclamado un referéndum acordado en sus reuniones con Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. Pero nunca hasta ahora el movimiento secesionista había llevado su clamor a Madrid, la capital del Estado del que se quiere separar.
Miles de catalanes viajaron ayer a la capital de España para avisar de que el proceso secesionista no tiene vuelta atrás y por extensión para defender el derecho de autodeterminación y cargar contra el juicio del ‘procés’ en el Supremo, que califican como una «farsa» y una «venganza».
Se trata de la mayor manifestación celebrada nunca por el soberanismo en Madrid. Las grandes marchas comenzaron en 2012, año en que arrancó el proceso secesionista y lo hizo con una gran protesta a la que asistieron cientos de miles de personas. «Esta manifestación ha sido como las de siempre, con la diferencia de que es en Madrid. Hoy hemos hecho historia», destacó un dirigente de Esquerra, candidato a las elecciones generales. La ANC y Ómnium Cultural, cuyos dirigentes están en el banquillo de los acusados en el Tribunal Supremo, se habían propuesto superar las 45.000 personas que acudieron a la manifestación que el PP, Ciudadanos y Vox organizaron en la plaza de Colón hace un mes. Según sus estimaciones, ayer acudieron unas 120.000 personas. La Delegación del Gobierno rebajó la cifra a 18.000 las personas que marcharon por el paseo del Prado, entre Atocha y Cibeles, y pasaron muy cerca, a escasos metros, del Congreso. La imagen del paseo del Prado teñido de amarillo y esteladas forma parte ya de los hitos del imaginario secesionista.
Entre los participantes, buena parte de la plana mayor institucional, con Quim Torra y la mitad de su Ejecutivo a la cabeza, además de Roger Torrent, presidente del Parlament, el expresidente Artur Mas, y representantes de las formaciones soberanistas. Con su desembarco en la capital, el independentismo buscó también la complicidad de formaciones del resto de España. Una cuarentena de entidades se sumaron, pero ninguna de las cuatro grandes fuerzas políticas de ámbito estatal. Sí lo hicieron grupos como Izquierda Unida de Madrid, EH Bildu o el BNG. Fuentes secesionistas criticaron la ausencia de Podemos. También acudieron dirigentes de los comunes.
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, hizo una llamada al Estado español a que «escuche este clamor de libertad». «Mira en qué has fallado España para que tanta gente esté apelando al derecho de autodeterminación», remató. Torra avisó al Gobierno central que el secesionismo «no va a parar hasta conseguir la libertad de los presos políticos y exiliados y hasta que el derecho de autodeterminación sea respetado y ejercido». El vicepresidente de Ómnium Cultural, Marcel Mauri, también hizo una llamada a la sociedad española: «Que escuche este clamor. Apoyar la autodeterminación es defender la democracia de España», aseguró. Y al presidente del Gobierno, le pidió que rectifique e inste a la Abogacía del Estado a que retire los cargos y busque una solución al conflicto catalán. «Si no lo hace, será cómplice de la extrema derecha», exageró.
A pesar de todo lo que ha pasado en el último año y medio, en que se le prometió el nacimiento de un nuevo Estado casi de la noche a la mañana y aunque la tropa independentista tenga que reconocer que se ha sentido más o menos engañada por sus líderes, la reivindicación del derecho de autodeterminación ha calado hondo en una parte importante de la sociedad catalana.