ELECCIONES
Sánchez recupera el ‘no es no’ para la independencia de Cataluña y el referéndum
El candidato socialista trata de centralizar su discurso y hacer olvidar al electorado su negociación con Torra.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante un acto de precampaña.
Pedro Sánchez ha recuperado el «no es no» que le costó el cargo de secretario general del PSOE hace tres años para garantizar que con un Gobierno socialista no habrá referéndum ni independencia de Cataluña. Respondía de esta manera a los continuos emplazamientos que recibe de los candidatos de PP y Ciudadanos sobre una supuesta connivencia con Esquerra y JuntsxCat para alcanzar la investidura a cambio de contraprestaciones soberanistas.
El debate sobre el conflicto político en Cataluña es el terreno menos cómodo para Sánchez, defensor del diálogo con las fuerzas independentistas frente a las exigencias de Pablo Casado y Albert Rivera de aplicar la mano dura sin contemplaciones. En esa dialéctica electoral, reconocen los propios socialistas, llevan las de perder en la mayor parte de España, como se comprobó en las elecciones de Andalucía del 2 de diciembre. El candidato socialista intentó ayer dar una respuesta contundente a los emplazamientos del PP y Ciudadanos en un acto de su partido en Zaragoza. «No es no. Si hay un Gobierno socialista, no habrá independencia en Cataluña, no habrá referéndum por la independencia», afirmó.
La apelación al doble ‘no’ no es casual porque esa frase en su boca es sinónimo de obstinación. El candidato socialista señaló que la independencia forma parte de un imaginario que sirve a los intereses de los secesionistas «y de la derecha». A los primeros, porque mantiene viva la llama soberanista que tiene el respaldo de casi la mitad de los catalanes. A los segundos, porque les sirve para erosionar a Sánchez con la acusación de complicidad con Quim Torra y los separatistas. «El independentismo y la derecha -afirmó- saben que la independencia no se va a producir porque la Constitución no lo regla, no lo reconoce y (porque) la comunidad internacional ha dado la espalda a los líderes independentistas». Pero, sobre todo, añadió, porque «los propios catalanes no quieren la independencia, lo que quieren es quedarse en España».
El problema con el que se tropieza Sánchez es que su apuesta por el diálogo con Torra, Esquerra y JuntsxCat no ha surtido hasta ahora efectos para desactivar la pulsión soberanista, aunque haya logrado una relativa normalización de las relaciones entre las administraciones.