el sillón más preciado
Cuatro partidos pelean por el cuarto escaño de León con un puñado de votos de margen
El último acta se debate entre la vuelta al bipartidismo, la supervivencia de UP, el ascenso de Cs o la irrupción de Vox.

Sólo es un escaño dentro de un arco con 350 representantes, pero se trata del elemento diferencial. El cuarto diputado que reparte la provincia coloca a León en el escenario que marcará las elecciones generales del día 28: una pugna voto a voto en la que las 26 demarcaciones territoriales pequeñas —aquellas que eligen entre 4 y 5 miembros en las urnas— pueden decantar el fiel de la balanza del Gobierno. En esa horquilla, que las encuestas fijan apenas en un puñadín de sufragios, aparecen hasta cuatro opciones diferentes: el retorno del bipartidismo, con 2 para PSOE y otros tantos para el PP; la supervivencia de Unidas Podemos, que ve amenazada su representación actual por su tendencia a la baja; la vuelta al hemiciclo de un leonés de Ciudadanos; o la irrupción de Vox.
Todas esas novias tiene el cuarto escaño de León, donde, salvo descalabro de todos los sondeos, los tres primeros se los repartirán los dos partidos mayoritarios: PSOE y PP. De acuerdo a la tendencia que auguran las encuestas y el sistema de reparto que establece la Ley D’ Hont, el más votado se llevará el primer cociente y el tercero, mientras que el segundo cogerá un diputado y tendrá que pelearse por el acta que queda con las formaciones que surgieron en los comicios generales de 2015.
Las encuestas dan en León el escenario más placentero al PSOE. Después de quedarse sólo con un diputado en 2015 y no lograr recuperarlo en 2016, los estudios asientan a los socialistas como la formación que más votos logrará, como admite la número dos de la lista, Andrea Fernández. «Podemos quedarnos con el primer y el tercer cocientes, según los sondeos, y lo vemos con optimismo, pero con cautela», reseña la joven aspirante, quien abunda en que por debajo «va a estar muy ajustado todo y dependerá de la campaña». «Cualquier pequeño imprevisto o desliz puede ser decisivo. Unas declaraciones desafortunadas de Albert Rivera o un mal acto de Casado pueden ser determinantes», advierte.
Lo sabe el PP, que se prepara para la batalla después de observar cómo las encuestas vaticinan que por primera vez en la historia puede quedarse con tan sólo un escaño. No cree que se consume este escenario el número dos de la candidatura popular. José Miguel González confía en lograr el acta. «En la calle estamos viendo que la gente se está concienciando de que por mal que vaya, el PP es una garantía para la solución de sus problemas», concede, convencido de que «en provincias más grandes los electores del centro derecha podrían votar a Vox o Cs, pero aquí saben que tienen que votar al PP por responsabilidad». «En las anteriores, la gente tenía un voto de castigo, pero ahora ha visto que este no es el PP de hace cuatro años, sino un partido renovado, limpio y que pretende demostrar lo que vale», incide el aspirante de los populares, que hace tres años hubieran conseguido el quinto cociente y en consecuencia su tercer diputado, si no hubiera sido porque la caída de población provocó que León pasara de los 5 escaños de 2015 a los sólo 4 de 2016.
En las urnas de ese año, el cuarto diputado fue para Unidas Podemos, que defiende que, «a pesar de lo que digan las encuestas, hay partido y hasta que no pita el árbitro no hay nada decidido». «Nosotras salimos a revalidar el diputado que tenemos. La diferencia va a estar en que la mayoría de la gente salga a votar, que no caiga en la resignación y que entienda que la historia la hace cada ciudadano con su voto», argumenta Ana Marcello quien sabe que, en este empeño de continuar como tercer partido más votado, su principal problema puede ser el desplazamiento de voto de la izquierda hacia el PSOE.
El trasvase puede favorecer de manera indirecta a Ciudadanos. La formación naranja consiguió un diputado en 2015 con el quinto mejor cociente por apenas 829 votos de diferencia con el PSOE, pero lo perdió un año después no sólo por la bajada de representantes, sino porque pasó a ser el séptimo mejor cociente, con populares y socialistas por delante. Pero «el bipartidismo está claro que va a bajar de votos seguro», como anhela Justo Fernández, quien abunda en que como consecuencia su candidatura tiene «todas las posibilidades». «Somos un partido coherente, que piensa en el futuro y en abordar los problemas reales. La gente coherente y que piensa un poco nos va a apoyar», concede el cabeza de cartel.
El panorama ideal de Ciudadanos no sólo se ve amenazado por el PP, sino por la aparición de Vox. Aunque hace tres años apenas tuvo 605 votos, por detrás del Pacma y la UPL, el rebufo de Abascal les puede deparar el diputado que ya le augura la encuesta del CIS. El acta tendría como titular a Marta Álvarez Barrio. La dirección del partido rehusó hacer valoraciones sobre si será quien logre el cuarto escaño: el que marca la diferencia en León.