Diario de León

Promesas electorales que recuperan la actualidad tras quince años en cartelera

Las propuestas de los partidos políticos mantienen proyectos que ya protagonizaron campañas en el inicio del siglo.

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l. urdiales | león

Fueron otros tiempos; los políticos pedían votos a cambio de promesas electorales envueltas en cheques sin fondos, cifras astronómicas y cuantías que el tiempo jamás auditó. Algunos de los contenidos con los que centrifugaron las campañas electorales de la época de vacas gordas del cambio de siglo siguen en el escaparate político; a medio resolver o pendientes aún de acometer los primeros trámites. Otros, se perdieron como ocasiones fallidas del desarrollo de León. La promesa de la escuela de pilotos forma parte de la memoria popular, por las expectativas que arrastró entre el electorado en aquel León a caballo de dos siglos, que ya navegaba alejado de los referentes económicos y sociales de vanguardia del país. Con la escuela de pilotos que prometió Aznar de camino a las urnas en el año 2000 se abrió un proceso de esplendor para las relaciones entre candidatos a parlamentarios y electores leoneses. De ese balcón quedó colgado el plan oeste, proyecto estrella de Zapatero para León durante el recorrido definitivo que llevó al socialista leonés a la Moncloa, y que llenó de proyectos transversales las perspectivas a corto y medio plazo para esta tierra. Se llamó oeste, precisamente, por tratarse de un remedio de choque, contra el retraso acumulado en el desarrollo de León frente a la otra mitad de la comunidad autonómica, con una brecha territorial que se manifestaba en todos los indicadores de actividad, renta, demografía. La discriminación positiva que presentó el PSOE en las vísperas de la cita con las urnas en marzo de 2004, la de su retorno al Gobierno tras ocho años de gobierno conservador, con Zapatero al frente, incluía a Zamora y Salamanca. Y puso rumbo a objetivos que aún circulan por la atmósfera política; con renovadas ilusiones, alguno. La diana del plan oeste era la despoblación, el término de moda en las intervenciones motivadas por esta convocatoria electoral. Los lemas de entonces se pueden tomar hoy de forma literal; y atenderán a la motivación y al objetivo. “Frenar la crisis demográfica y recuperar el crecimiento vegetativo”, expusieron los candidatos socialistas leoneses, que flanqueaban al entonces portavoz parlamentario socialista, Jesús Caldera, mientras posaban en la vieja sede de Suero de Quiñones frente a una pancarta de Zapatero Presidente a escala de fondo de pantalla total. La propuesta se acompañaba de promesas de inversión, nada modestas; 1.700 millones de euros; y otras más atrevidas en cuanto a creación de empleo: 30.000 puestos de trabajo, directos. En aquel documento se encuentra la relación infinita de proyectos por los que aún suspira León: el parque temático del motor de La Bañeza, los paradores de turismo de Villablino y Vega de Espinareda; desdoblar la N-120 entre Ponferrada y Orense, dada en llamar ahora A-76, el corredor del Cea (de Sahagún al noreste de Zamora, un hospital para Astorga y La Bañeza, tres mil plazas públicas de educación infantil; el instituto tecnológico de la Pizarra, en el Bierzo, complemento de la gestión de las nuevas políticas energéticas (que vino a concretarse con la Ciuden). Aquella época política plagada de promesas generosas también abordó la reapertura de la línea ferroviaria de la Plata, en un concepto abrillantado con el término corredor norte-sur, de Asturias a Cádiz, ideado, precisamente, para revitalizar el territorio al que daba nombre el plan. El oeste sigue ahí, pendiente de medidas de cohesión tan amplias como el escenario en el que actuar. Pero las referencias son vagas, igual que las soluciones que se ofrecen para ejecutar la intervención. La despoblación late en los discursos; la diferencia con las campañas de hace tres lustros es que no se envuelve en millones ni en discursos cargados de miles de empleos. Con esa prudencia se mete en campaña la reconversión de los valles mineros, luego de la desaparición de la actividad extractiva; idéntica en los términos con los que de incide sobre la necesidad de abordar la reindustrialización (industrialización, en honor a la realidad del tejido económico leonés) de la provincia leonesa.

El problema sobre el que se debe actuar permanece vigente: hacen falta alternativas para la provincia leonesa, nuevos modelos económicos; se ofrecen soluciones y referencias en las que coinciden todos los partidos políticos que concurren a la cita (sin programa específico para León, otra diferencia con las formaciones en territorios limítrofes); la diferencia con las herramientas de campaña electoral que se empleaban a comienzos de siglo es que ha desaparecido a la referencia al cómo, o al con qué.

San Marcos: sin dinero ni fecha en el calendario

Ejemplo de la cautela es el proyecto pendiente y acuciante de la reforma de San Marcos, un eje esencial en la oferta turística de la ciudad leonesa, que tiene pendiente un compromiso político con la segunda fase, del que depende la existencia de fondos o no que permitan la construcción de un edificio que complete y devuelva la competitividad al Parador, la excelencia que disfrutó antaño. No hay una referencia en campaña que comprometa de forma concreta plazos y dotación presupuestaria para esa parte, necesaria para alcanzar un negocio con garantías y rentable, capaz de asumir actividad y garantizar el empleo de la plantilla actual.

Torneros: futuro logístico con financiación etérea

Ninguno de los candidatos que concurren por León, ni sus partidos, se han atrevido tampoco a concretar un plan de desarrollo logístico vinculado a la plataforma de Torneros; ni con plazos y ni con dotación presupuestaria; una circunstancia que resultaría improbable si se traslada la presencia y profundidad de este proyecto a la época en la que no había recato para acompañar con dinero cada propuesta de programa electoral. En la amplitud de la plataforma intermodal de Torneros han coincidido varias siglas políticas; también, en no aportar cifras sobre la inversión necesaria o un calendario u hoja de ruta para su impulso.

La A-76, tres lustros a la espera de obras

La mejora de comunicaciones con el oeste de la provincia forma parte de una de las aspiraciones históricas del territorio del Bierzo y las conexiones con la costa atlántica, punto de salida y entrada que allanaría el desarrollo de la incipiente industria agroalimentaria o del sector de materias primas. La A-76, que ya formaba parte de las propuestas electorales de principios de siglo, se mantiene en el mismo punto de partida; sin ejecutar un kilómetro tras quince años de vueltas y trámites por los despachos.

Los peajes que agravian a la provincia leonesa

Fue recursos electoral suprimir el peaje de la León-Astorga y de la León-Campomanes; el cobro de tributos por el uso de las autopistas se ha aclarado como indicativo de agravio para el desarrollo del noroeste del país con respecto a otros territorios del estado a los que se no se somete a la política impositiva, con desahogo para proyectos empresariales que tienen que competir con el coste añadido para el transporte. Hubo fechas y apuesta concreta por su eliminación; y hoy, los tributos siguen vigentes sin otra perspectiva que la fecha de caducidad de la concesión de ambas autopistas, allá en el límite de los años 50. La coincidencia de los partidos está en que los peajes agravan el aislamiento de este extremo del país, de este territorio leonés, en concreto, y por partida doble.

El amplio concepto de alta velocidad ferroviaria

Resulta chocante que haya más referencias en un programa electoral específico para el territorio asturiano a la alta velocidad y la conexión ferroviaria eficiente de León que en el listado de propuestas domésticas que manejan los partidos en León. Pero la llegada del AVE a León se mantiene por vía única y no hay perspectivas en forma de promesa electoral para que no vaya a seguir así en los próximos años. La doble vía a León es una aspiración para que esta conexión del corredor norte se ajuste a los términos de eficiencia que define la alta velocidad ferroviaria según el criterio de la Unión Europea.

El Emperador, en la misma esquina que la muralla

Al legendario teatro le ofrecieron nueva vida hace una década, como referente de las músicas históricas; otro proyecto electoral que se indigesta en León, en materia de política cultural. La última incidencia es el intento del Gobierno central de devolver la gestión del edificio al Ayuntamiento de León, que no acepta a menos que sea con la estructura reformada y una dotación presupuestaria para ponerlo en uso. La misma indefinición salpica a la muralla romana, pendiente de rehabilitar y acondicionar para mejorar su puesta en valor como patrimonio cultural de la capital leonesa.

La lejana aspiración a la industria del turismo y los congresos

El Palacio de Congresos de León forma parte de ese vector económico al que la ciudad de León aspira a convertir en pilar; desde más allá, incluso, del tiempo en el que se convirtió en arma arrojadiza electoral por las distintas velocidades que aplicaron las administraciones para financiarlo. Hoy, aún, está pendiente de recibir un respaldo financiero para culminar un proceso de reconversión que iba a trasladar a los vestigios de la vieja azucarera en puntal de la nueva industria en la que León trata de ganar un espacio. Y no sólo falta terminar el proyecto ideado por el francés Perrault, sino que las administraciones paguen lo que deben.

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