Diario de León

Marchena abronca a las defensas por «insultar» al tribunal con lecciones

El presidente se deja la piel para evitar los mítines y las proclamas académicas proindependentistas.

El presidente del tribunal que enjuicia la causa del ‘procés’, Manuel Marchena, en el centro. EFE

El presidente del tribunal que enjuicia la causa del ‘procés’, Manuel Marchena, en el centro. EFE

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m. sáiz-pardo | madrid

Manuel Marchena se dejó la piel ayer para evitar que el juicio del procés se le fuera de las manos en la 36ª jornada y se convirtiera en un foro político con mítines de activistas proindependencia y diatribas académicas a favor del derecho a decidir. La primera sesión reservada exclusivamente a los testigos de las defensas (21 fueron citados) dio lugar a algunos de los momentos más tensos desde que en febrero comenzara la vista oral. Tensión hasta el punto de que el presidente acusó a las defensas de «insultar» al Supremo con el tipo de interrogatorios que habían diseñado.

Menos de 24 horas después de que Marchena pusiera firme a Albert Donaire (el líder de Mossos per la República, que había prometido en Twitter montarla en el tribunal y que acabó declarando sumisamente en la sala), el presidente volvió a emplearse a fondo para dejar claro que su tribunal no deja pasar ni una. Esta vez no fue ante un mosso faltón, sino ante un mismísimo catedrático de Constitucional.

Enoch Alberti había sido llamado por la defensa de Oriol Junqueras para explicar la elaboración del libro blanco para la transición nacional. Sus palabras acabaron derivando de inmediato en una defensa académica de la independencia y esto fue demasiado para Marchena. «¡Eso es un insulto al tribunal. La sala no admite lecciones de un testigo! No puede ser que el testigo haga una disertación sobre el derecho de autodeterminación. Está convirtiendo al testigo en un perito jurídico y eso no lo permite la ley. No puede ser que el juicio se convierta en una lección de un constitucionalista al Supremo sobre el derecho de autodeterminación. No puedo permitir que el juicio se convierta en una lección de un constitucionalista», se despachó Marchena dirigiéndose al abogado de Jordi Cuixart. Solo minutos después, el rapapolvo se lo llevó la letrada de Carme Forcadell por usar a otro constitucionalista para dar supuestas lecciones al tribunal sobre derecho parlamentario.

Fueron la intervenciones más broncas de Marchena, pero -ni mucho menos- las únicas. El presidente también paró en seco a otros muchos testigos, entre ellos a la alcaldesa de Sant Vicenç dels Horts (Barcelona), Mayte Aymerich, llamada a explicar la actuación de Junqueras el 1-O y que se propuso dar un mitin sobre las bondades de Junts pel Sí en su pueblo.

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