El PP sufre una derrota histórica tras perder 3,7 millones de votos
Pablo Casado no habla de dimisión y pone rumbo a las elecciones del 26 de mayo .

Pablo Casado (segundo por la izquierda), valora los resultados electorales. JAVIER LIZÓN
Agencias | Madrid
Ni en el peor de los escenarios preelectorales se planteaba el PP perder más de la mitad de su representación en el Congreso y caer de los 137 a los 66 escaños. La noche comenzó aciaga en la sede de Génova y la evolución del recuento sólo confirmó los malos augurios, el hundimiento electoral de los conservadores. Los populares se quedaron lejos, muy lejos de su propio suelo, el de los 107 diputados de 1989, los primeros comicios generales a los que concurrió José María Aznar como candidato. Y el primer diagnóstico llegó desde las organizaciones territoriales: adiós al votante de centro.
Pasada la medianoche compareció Pablo Casado. Y en una declaración sin preguntas, no habló de dimisión. La había descartado, ocurriese lo que ocurriese, incluso dos días antes de que comenzara la campaña. «El resultado ha sido muy malo», reconoció el presidente del PP, pero no se concedió tiempo para el duelo con el 26-M a la vuelta de la esquina. Su análisis pasó por lamentar la fragmentación de la derecha y que su primera consecuencia fuera la pérdida de escaños. Y volvió a su reivindicación de unir fuerzas en los próximos comicios y hacer que el electorado se «dé cuenta» de los riesgos de dividir el voto.
En la peor noche electoral de cuantas ha tenido que afrontar, el líder de los populares trasladó su felicitación a Pedro Sánchez. Este lunes reunirá a su dirección para un primer balance y una reflexión. Y el martes convocará a la plana mayor del partido a un Comité Ejecutivo Nacional, donde tradicionalmente se articula el mensaje político tras las elecciones. Sobre la mesa: la propia debacle electoral, la cercanía en votos entre PP y Ciudadanos y el horizonte del 26 de mayo, comicios autonómicos, municipales y europeos. En los territorios el análisis llegó cuando aún no eran más que las diez. Vox y Ciudadanos achicaron anoche el espacio del PP. Perdido el electorado más a la derecha de la derecha, los populares tampoco lograron conservar bajo sus siglas a los votantes de centro. Ciudadanos, admitieron fuentes del partido, se convirtió «en refugio» de aquellos que temían el avance de Vox. ¿Y el PP? «El PP también», salió del paso un veterano del partido. Pero menos. El principal argumento compartido en privado culpa a los de Abascal de la fragmentación de la derecha. «El efecto Vox -trasladaron- es devastador». Hubo quien incluso responsabilizó al electorado de no haber aunado el voto en torno al PP. En algunos sectores del partido sorprendió lo pronunciado de la caída, «hasta los huesos», pero no el retroceso en las urnas. Son los que habían trasladado sus dudas sobre el viraje a posiciones más conservadoras y un discurso que, a su juicio, parecía diseñado para disputarle a Vox el electorado. Ni tan siquiera en las autonomías en las que el PP gobierna, feudos tradicionales como Castilla y León, la Comunidad de Madrid o la Región de Murcia, los populares resistieron.