los diputados presos hacen campaña en el congreso y desairan al supremo

j. j. guillén
El Tribunal Supremo había fijado que su visita a las cámaras debía ser exprés. Solventar el papeleo y volver «sin dilación» a la prisión de Soto del Real. Pero solo uno de los cinco presos electos del procés, el senador de ERC Raül Romeva, se ciñó a lo acordado durante su acreditación en la Cámara alta, que se ventiló en menos de diez minutos. Los otros cuatro reclusos hicieron oídos sordos a las instrucciones del tribunal y convirtieron su proceso de acreditación en poco menos que un acto político.
Junqueras, Jordi Sànchez, Josep Rull y Jordi Turull alargaron hasta 70 minutos un trámite meramente burocrático.