Pedro Sánchez subraya que no hay mayoría alternativa al PSOE

El presidente del Gobierno en funciones asume el encargo del rey de intentar la investidura.

La diputada de JxCat en el Congreso, Laura Borràs, saluda al rey Felipe VI. CHEMA MOYA

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León

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agencias | madrid

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, afirmó ayer que asume el encargo del rey de intentar la investidura con «honor y responsabilidad» y, tras subrayar que «no hay mayoría alternativa» al PSOE, reclamó a todos los partidos «altura de miras».

«No hay alternativa posible: o gobierna el PSOE o gobierna el PSOE», recalcó tras mostrar «una enorme gratitud a la confianza expresada por el pueblo español».

«Es un honor poder liderar España», dijo Sánchez al comparecer ante los medios en el Palacio de la Moncloa después de que Felipe VI comunicara a la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, que le proponía candidato a la investidura.

Sánchez anunció que la próxima semana empezará los contactos con las tres principales fuerzas políticas, PP, Ciudadanos y Unidas Podemos, aunque se reunirá también con el resto del arco parlamentario, para facilitar «cuanto antes» la investidura de un Gobierno estable para los próximos cuatro años.

«Todos debemos actuar con altura de miras, con enorme dosis de responsabilidad. Yo el primero y les digo que lo haré», afirmó Sánchez, quien reclamó a los tres principales partidos «encontrar ese punto de equilibrio», a partir de las posiciones de cada uno, para que se pueda conformar Gobierno.

También hablará con el resto de partidos, incluido UPN que ha sugerido su abstención ante la investidura a cambio de un gobierno de Navarra Suma en la Comunidad foral, y garantizó que tanto el PSOE como el Partido Socialista de Navarra (PSN) no van pactar nada con Bildu para formar el Gobierno navarro.

«No vamos pactar con Bildu», remarcó Sánchez, que no quiso responder de momento a la oferta de UPN de que el PSOE apoye un Gobierno constitucionalista de Navarra Suma en la Comunidad Foral a cambio de que UPN facilite su investidura en el Congreso.

La legislatura debe «echar a andar» porque el país tiene que avanzar «cuanto antes», advirtió Sánchez, para afrontar los «muchos desafíos» que tiene España por delante.

Sánchez admitió que es «lógico y evidente» que todas las fuerzas políticas fijen sus posiciones antes de iniciarse las conversaciones, tras ser preguntado por la condición de Unidas Podemos de un Gobierno en coalición, pero destacó que «no existe una mayoría alternativa a la que propone el PSOE», que dobla con sus 123 a la segunda fuerza en escaños, el PP con 66.

Es «responsabilidad de todos» sobre todo de los principales partidos, indicó, que la legislatura pueda iniciarse cuanto antes.

El candidato a la investidura explicó que los cuatro ejes de su programa de gobierno son la transición ecológica, el impulso a la digitalización de la economía, la lucha contra la desigualdad y el fortalecimiento del proyecto europeo.

Se trata de una agenda para el futuro de España que «exigirá consenso que transcienda los límites» de los proyectos partidistas y que Sánchez se ha comprometido a afrontar con «constante voluntad de dialogar y llegar a acuerdos dentro del marco constitucional».

Gobernabilidad de España

La vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, advirtió ayer a los socialistas navarros de que se priorizará la gobernabilidad de España sobre lo que pueda ocurrir en cualquier territorio y avisó: «El PSOE tiene unos órganos federales que tienen atribuidas en nuestras normas internas la última decisión de algunas cuestiones que son determinantes». Eso significa que la dirección del partido se reserva imponer su posición al margen de lo que digan los militantes en la consulta que, según los estatutos, habría de celebrarse obligatoriamente tanto si hay un pacto con Geroa Bai, Podemos y Izquierda-Ezkerra como si se produce una abstención para permitir gobernar a Navarra Suma (UPN, Cs, PP).

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El caso es que pese a la dureza de estas palabras, Sánchez no ha hecho nada para impedir que Chivite se reúna con las fuerzas políticas con las que aspira a formar un gobierno «de progreso». Le deja hacer. Cortarle el paso puede crearle un problema con otro aliado fundamental, el PNV, que forma parte de Geroa Bai y ya ha mostrado su descontento con la posibilidad de que se deje el Ejecutivo de la comunidad foral a las formaciones de la derecha.