Ciudadanos recuerda a sus críticos que pueden dar un paso al lado
Villegas y Arrimadas dejan claro que no facilitarán la investidura de Sánchez de ninguna forma.

La portavoz de Cs, Inés Arrimadas, defiende la postura de la dirección del partido. FERNANDO ALVARADO
ander azpiroz | madrid
El círculo de fieles a Albert Rivera salió ayer en tromba para defender la gestión de su líder y su inquebrantable ‘no es no’ a Pedro Sánchez. Tras un lunes negro en el que el portavoz económico Toni Roldán se marchó de Ciudadanos de un portazo y el eurodiputado Javier Nart dimitió de la ejecutiva, José Manuel Villegas e Inés Arrimadas dieron la cara para dejar claro que en ningún caso se permitirá la investidura del candidato socialista ya sea mediante una abstención o un pacto de coalición.
Es más, uno y otro trataron de dejar claro que quienes apuestan por estas opciones -a la que además de Roldán y Nart se sumaron el lunes el gurú económico de la formación, Luis Garicano, o el barón regional Francisco Igea- son una clara minoría dentro de Ciudadanos. «El lunes se votó si teníamos que apoyar a Sánchez o no, y salió un 24 a 4», zanjó Villegas en Onda Cero.
Tanto el secretario general de Ciudadanos como su portavoz coincidieron en destacar que los que han cambiado de criterio son aquéllos que en su momento respaldaron aplicar el cordón sanitario al PSOE y que, ahora, poco menos que se echan en sus brazos. A todos ellos les dijo Villegas que «son libres de dar un paso al lado». Es decir, que quien no comulgue con lo decidido por una amplia mayoría de la dirección nacional, puede enfilar la misma puerta por la que salió Roldán.
Villegas y Arrimadas se esforzaron ayer en restar importancia a la crisis desatada por Roldán, quien en su discurso de despedida llamó la atención sobre «cuántos países en Europa querrían una mayoría fuerte en el centro, sensata y europeísta». De hecho, la portavoz minimizó la batalla interna al grado de «discrepancias». «Ciudadanos ha vivido muchos momentos de controversia y complicados; este no me parece que sea de los peores», añadió el secretario general.
Pese a los mensajes lanzados, lo cierto es que la cúpula de Ciudadanos se enfrenta a su primera gran rebelión interna, que incluye una contestación de pesos pesados del partido a la gestión de un Albert Rivera que hasta este lunes era intocable. De forma paradójica, Rivera ha visto como dirigentes de su formación alzan la voz contra él por negarse en redondo a facilitar la gobernabilidad de España. Es lo mismo que le ocurrió a Sánchez en 2016.
Este martes, Igea volvió a airear en público sus diferencias con la dirección nacional en una rueda de prensa convocada para dar su versión sobre lo sucedido. Llovió sobre mojado. El barón castellano y leonés hubiera deseado pactar un gobierno autonómico con el PSOE para poner fin a más de tres décadas de hegemonía del Partido Popular en la región. Pero Madrid no se lo ha permitido.
Igea ya dio por hecho el viernes la decepción de muchos votantes de Ciudadanos por la posición impuesta desde la Ejecutiva nacional. «Solo hay que salir a la calle y escuchar a la gente», resumió entonces. Pese a todo, afirmó que no dará ese «paso al lado» que ofrece Villegas. Su presencia en la dirección nacional junto a la de Garicano vaticina el nacimiento de una oposición interna en una formación que hasta ahora presumía de adoptar sus decisiones siempre por unanimidad.