Diario de León

Abascal cita a Casado y Rivera para salvar los pactos regionales del desastre

PP y Cs sellan un acuerdo para gobernar en Madrid que vuelve a excluir al partido de extrema derecha.

Los miembros de Vox, Santiago Abascal, Iván Espinosa de los Monteros y Luis Gestoso. MARCIAL GUILLÉN

Los miembros de Vox, Santiago Abascal, Iván Espinosa de los Monteros y Luis Gestoso. MARCIAL GUILLÉN

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r. gorriarán | madrid

Santiago Abascal no quiere quedar como el malo que impide los acuerdos entre las fuerzas de la derecha y permite que la izquierda, «el frente popular» según sus palabras, acumule poder. El líder de Vox ha citado hoy en el Congreso a sus homólogos de PP y Ciudadanos para hacer «un último intento» a fin de superar los desacuerdos que les impiden gobernar en Madrid y Murcia. Pablo Casado aceptó la invitación, pero Albert Rivera se quedó en un ya veremos.

Abascal hizo su invitación desde Murcia casi al mismo tiempo que los candidatos del PP y Ciudadanos presentaban en Madrid un acuerdo sin contar con Vox para gobernar la comunidad. «Persisten en el error. No han aprendido nada de Murcia», se quejó el presidente de la formación ultraderechista, y avisó de que no va a secundar ese pacto en el debate de investidura que comienza mañana en la Asamblea madrileña. Sin el apoyo de sus doce diputados populares y liberales no tienen nada que hacer. Abascal quiere un acuerdo programático con tres firmas y tres logotipos. El hecho de no entrar en el Gobierno madrileño no es relevante para Vox. Como tampoco lo fue quedar fuera del de Murcia, donde también exigen el pacto a tres, pero como no lo hubo frustraron la semana pasada la investidura del popular Fernando López Miras

El entendimiento entre las tres fuerzas ha sido imposible hasta ahora por las condiciones antitéticas que plantean liberales y ultraderechistas. Ciudadanos no quiere saber nada de Vox. Para el partido de Abascal es condición inexcusable que todo acuerdo sea negociado y rubricado a tres bandas. Agua y aceite. Y el PP en medio, de los nervios y sin gobernar.

El líder de Vox atribuyó este bloqueo al «apartheid» de los liberales a su partido, y a «la equidistancia» de los populares, que quieren quedar bien con unos y otros. Ciudadanos, subrayó Abascal, hace «chantaje» a Vox y quiere sus votos «gratis». La respuesta corrió a cargo de la portavoz naranja, que confió en que se pase pronto «la pataleta» de la extrema derecha y termine con el bloqueo. Inés Arrimadas situó «la pelota en el tejado» de Abascal.

Con este clima no parece que la reunión propuesta por el presidente de Vox vaya a servir de mucho. Casado, que hoy estará en el Congreso para reunirse con Pedro Sánchez, ha dado su visto bueno a la cita. No así Rivera. La portavoz del partido no dejó claro qué va a hacer su líder, aunque insinuó que dará a Abascal el mismo tratamiento que al presidente del Gobierno. Un plantón. Los naranjas quieren que el ámbito de negociación sea el autonómico, y no entre los líderes nacionales. Rivera ya tuvo suficiente con las repercusiones domésticas e internacionales de la foto de Colón, y ha tenido que asumir los costes internos y externos por los acuerdos indirectos con Vox, «en diferido» dicen en el PP».

El líder de los populares no tiene esos remilgos y se reunió el pasado jueves con su homólogo en Vox para seguir la fracasada investidura de Murcia. «El PP no tiene ningún problema en hablar con nadie», señalaron fuentes de la dirección del partido. Abascal agradeció «la rápida respuesta positiva». Pero el problema es que sin Ciudadanos la reunión será una charla más o menos amigable sin consecuencias prácticas y el bloqueo persistirá.

Rivera y su equipo confían, y también Casado y los suyos, en que Vox no va a aguantar el pulso hasta el final y acabará por ceder para que no gobiernen los socialistas en ambas comunidades autónomas.

Comunidad de Madrid

PP y Ciudadanos sellaron ayer su acuerdo para gobernar la Comunidad de Madrid, que quedó plasmado en un documento con 155 medidas, en obvia alusión al artículo de la Constitución que prevé la intervención del Gobierno central en las comunidades autónomas.

El texto, en coherencia con su intencionalidad, recoge en su punto 147 la exigencia de aplicar el 155 para «hacer frente al separatismo» si el Gobierno de la Generalitat sigue «sin acatar las leyes y los requerimientos de los órganos judiciales y constitucionales».

El acuerdo repasa casi todos los ámbitos de la gobernabilidad y se establece la estructura del Gobierno regional, que sería presidido por el PP y Ciudadanos tendría la Vicepresidencia y la portavocía.

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