Los Fernández Ochoa, una familia en la historia del esquí
Francisco Fernández Ochoa, Paquito, con su oro en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1972, en Sapporo (Japón), dio a conocer a escala nacional a una familia que hizo del esquí su forma de vivir y de la Sierra de Guadarrama su hogar. Sin embargo, cada vez que subía al podio a recoger una medalla siempre mencionaba Cercedilla, su pueblo adoptivo, una localidad que hoy guarda el recuerdo de una familia «que hizo mucho por nosotros».
Todo comenzó cuando el padre de la familia, Francisco Fernández, conserje en la Federación Española de Esquí, se casó con Dolores Ochoa, cocinera de la institución. El deporte blanco marcaría la vida de este matrimonio, que a mediados de los años 60, no dudó en cambiar su residencia del madrileño barrio de Carabanchel a la estación de invierno del puerto de Nacacerrada. Allí regentaron una panadería. Mientras que Francisco Fernández se ocupó de la Escuela Esquí, Dolores Ochoa trabajó en el restaurante propiedad de sus padres. Del matrimonio Fernández Ochoa nacieron el campeón olímpico Paquito, fallecido a consecuencia de un cáncer en 2006, Ricardo, Juan, Blanca, Luis y Dolores. Desde pequeños los Fernández Ocha vivieron en un lugar privilegiado para el deporte del esquí. Y es allí, lugar en los 60 como referencia para el esquí alpino español, donde los hermanos se calzaron por primera vez las tablas. En el puerto de Navacerrada ya se practicaba el esquí en 1915, una afición muy rara en aquella época y, sobre todo, en un lugar tan al sur de Europa.