Aznar decidirá tras el debate sobre el Estado de la Nación si continúa el pacto
El pulso PP-CiU está vivo ante un posible adelanto electoral
El pulso entre el PP y CiU, lejos de aflojar, se mantiene con toda su crudeza, una pugna que hace que cobre cuerpo la idea del anticipo de las elecciones autonómicas

El presidente José María Aznar, será quien decida sobre el futuro de la coalición PP-CiU
El anticipo de las elecciones previstas para octubre de 2003 no figuraba ni en los planes de Jordi Pujol ni en los de José María Aznar hasta este mes. La precipitación de acontecimientos, sin embargo, ha provocado que una idea tachada de peregrina tenga muchas posibilidades de hacerse realidad. El PP se mantiene firme en las acusaciones de deslealtad a su socio, mientras CiU defiende sus actuaciones y rechaza modificar su política. Un encuentro entre Aznar y Pujol para solventar las diferencias y malentendidos parece lejos de materializarse, al menos no figura en la agenda del presidente del Gobierno, según fuentes de La Moncloa. Ambos gobernantes no se han vuelto a reunir después del encuentro secreto que mantuvieron en La Moncloa en octubre pasado, cuando el jefe del Ejecutivo ofreció al presidente de la Generalitat el ingreso de CiU en el Gobierno central. Muy lejos de aquellos momentos de armonía, los nacionalistas insisten ahora en sus reparos a la ley de partidos, objeciones que irritan sobremanera en el PP, y se negarán a que sus diputados y senadores firmen la solicitud de ilegalización de Batasuna cuando se suscite. CiU, asimismo, advirtió al Gobierno que su respaldo al decreto de reforma del subsidio al desempleo no será sencillo de obtener porque quieren enmendar a fondo la iniciativa gubernamental. Mantienen, además, el rechazo al proyecto de ley de calidad de la enseñanza y a la ley de estabilidad presupuestaria que está recurrida por la Generalitat ante el Tribunal Constitucional y sin intención de retirar la impugnación. El PP considera que estas actitudes son una muestra de deslealtad que dificulta el mantenimiento de la colaboración. La tenacidad de ambos en estas posiciones hace que la ruptura penda de un hilo. Un momento determinante será el debate sobre el Estado de la Nación, en el que Aznar calibrará el grado de apoyo de los nacionalistas catalanes a sus propuestas y resolverá si, después del verano, la sociedad se mantiene o se disuelve.